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La conducta lectora en el contexto escolar: formando docentes y encargados de biblioteca

Desarrollo de una de las clases

Desarrollo de una de las clases

Tras finalizar el  Taller de Capacitación “Metodología de Trabajo Aula Biblioteca para desarrollar conductas lectoras en los estudiantes secundarios”, el equipo de Leamos Más reporteó algunas de las impresiones de los participantes. Aquí, una mirada a un proceso de aprendizaje que implicó  casi tres meses de trabajo.

 

Fueron más de 30 las personas que semana a semana se acercaron a la Sala de Literatura en la Biblioteca de Santiago para participar en el taller “Metodología de Trabajo Aula-Biblioteca para desarrollar conductas lectoras en los estudiantes secundarios”, que unió fomento lector, bibliotecas y profesores. ¿El fin? Compartir experiencias y aprender las nuevas tendencias de lectura a nivel mundial.

La actividad, desarrollada por la bibliotecóloga e investigadora Claudia Gilardoni en el marco del plan de difusión y retribución de su reciente pasantía en Finlandia -país líder en temas de fomento de la lectura de acuerdo a los últimos resultados de la prueba PISA- tenía por motivación presentar la experiencia de este país escandinavo, así como difundir y enseñar una forma práctica para trabajar la lectura con jóvenes, vinculando el quehacer de los profesores y el de los encargados de las bibliotecas CRA(Centro de Recursos de Aprendizaje).

El llamado a participar se realizó con ayuda del MINEDUC, y se hizo extensivo a  todos los colegios municipalizados y particulares subvencionados a través de la Biblioteca de Santiago, el  Consejo de la CulturaLeamos Más, siendo éste un  movimiento para el  fomento lector encabezado por Gilardoni. Para esta profesional la invitación tuvo una buena acogida: “Llegaron más de 80 interesados, de los que se seleccionaron 40. La idea era trabajar con un número de personas que permitiera desarrollar una metodología de fomento lector dirigida al segmento de los adolescentes. Y,  a través del aprendizaje de cada sesión, ir diseñando un proyecto lector que naciera de los mismos participantes, considerando su experiencia y conocimiento respecto al contexto y localidad de cada establecimiento. De esta forma se  pueden aunar los esfuerzos de los coordinadores y encargados CRA con los del quehacer del docente en el aula” dice.

En otra de las sesiones, trabajando en grupo

En otra de las clases, trabajando en grupo

La necesidad, comenta Gilardoni, surge de la precariedad de los proyectos  y planes de trabajo para fomentar la lectura de manera  concreta en las escuelas, sobretodo en el marco de las recientes políticas públicas que ponen énfasis en el diseño y aplicación de estrategias lectoras considerando intereses y aficiones particulares de cada persona, para individualizar las inquietudes y motivaciones que cada lector pueda tener. Por ello, el producto del taller, que duró alrededor de tres meses, fue un proyecto de fomento lector que cada uno de los 30 asistentes desarrolló clase a clase de manera grupal, de forma que después  pudieran replicar lo aprendido en sus propios establecimientos.

Algo que algunos ya han hecho, como la profesora de lenguaje Elizabeth Rojas del liceo Esteban Kemeny de Pedro Aguirre Cerda. “A veces uno no sabe lo que les gusta leer a los jóvenes, pero apliqué algunas cosas que aprendí acá y así me enteré que a los chicos les interesan los cómics japoneses, entonces hablé con la directora y trajimos unos ejemplares y fue un boom”, dice.

Así mismo, comenta que existe la necesidad de considerar más la biblioteca, sobre todo la de algunos de sus colegas: “Acá han llegado personas que trabajan en colegios donde no hay interés por la biblioteca, en que no se valoriza. Entonces, la idea de este proyecto que trabajamos junto a mis compañeros de grupo, es que se tome en cuenta el trabajo profesional  y que también se pueda mejorar la infraestructura, ya que es importante tener un buen lugar para leer”, dice.
Para la profesora de francés a cargo de la biblioteca del colegio Luis Vargas Salcedo de Cerrillos Javiera Bahamondes, los contenidos aprendidos permiten generar nuevas formas de acercar la lectura a los jóvenes. “Los contenidos teóricos son cosas que van motivando y permite sacar ideas para mejorar la labor de uno, por ejemplo, cómo motivar a los jóvenes para que se encanten con la lectura. Son pocos los espacios que tenemos los encargados de CRA para aprender nuevas estrategias porque la mayoría de los talleres se da para enseñanza básica. Algo vital pues yo estoy a cargo de la biblioteca de media”, finaliza.

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