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Columnas y artículos

Contra la animación lectora III: El Ejemplo

Esta es la tercera -y última- entrega de la serie. En la primera parte expusimos las razones por las cuales hacer animación lectora para los jóvenes y adolescentes sería contraproducente. En la segunda, señalamos actitudes y casos en los que se podía fomentar la lectura juvenil sin caer en las situaciones que se señalaron en la primera entrega. Ahora, en la tercera, nos corresponde dar un ejemplo concreto y detallado que pueda, eventualmente, servirles como idea:

Debido a que no supe cómo bautizarla, terminó llamándose “Club de lectores”. La idea es muy sencilla, consiste en organizar grupos de cuatro personas y hacerlos conversar sobre las cosas que disfrutan hacer en su tiempo libre. Muy probablemente aparecerán cosas como videojuegos, series de televisión, deportes, hobbies varios… la lista puede ser larga, pero es probable que los libros no estén en ella.

La sociabilización de la lectura, especialmente entre los jóvenes, es un aspecto que se debe propiciar a través de distintas actividades

La sociabilización de la lectura, especialmente entre los jóvenes, es un aspecto que se debe propiciar a través de distintas actividades

Este “hacerse cargo” implica averiguar algunas cosas sobre este texto con el fin de exponerlo a los compañeros para evaluar si se lee grupalmente o no. Dentro de los aspectos a averiguar se pueden contar: la vida del autor, películas basadas en el libro, a cuantas lenguas ha sido traducido,  si hay ediciones de lujo, si es parte de una saga, etc. Con la información recabada, cada joven debe presentar al grupo un texto distinto y -sin necesariamente haberlo leído-  tendrá que “recomendárselo” (o no) al resto del grupo. Después de que todos hayan defendido su texto, tendrán que decidir entre todos qué texto leerán grupalmente, una vez que esa decisión esté tomada, serán ellos mismos los que tendrán que planificar  la lectura: decidirán cuántas sesiones tendrá el “club”, considerando que, en cada una de ellas, tendrán que conversar sobre lo que pasa o pasará en el texto que leen, qué impresiones tienen, si les está gustando o no, etc. Al correr de las sesiones del club podrán tomar decisiones como abandonar el texto, cambiarlo por otro, etc. Pero cada una de esas decisiones deben comentarse y justificarse al monitor o profesor que supervisa la actividad. Finalmente, en el caso de que se trabaje con varios clubs de lectores simultáneamente (como suele pasar en un curso de cuarenta o más jóvenes) se tendrá que poner una fecha límite para el término de la lectura y, cuando ese plazo se cumpla, cada club tendrá que presentar (recomendando o no) al resto de los clubs el texto que han leído. En este momento es posible que los clubes intercambien textos, si eso llegara a suceder, intenten promover que ambos clubs se reúnan a intercambiar impresiones sobre el texto.

Un ejemplo concreto
A la hora de leer, todos los lugares valen. No hay que dupeditar la lectura a un espacio físico como la Biblioteca. Debe haber libertad para que lean dónde y cómo quieran

A la hora de leer, todos los lugares valen. No hay que supeditar la lectura a un espacio físico como la Biblioteca. Debe haber libertad para que lean dónde y cómo quieran

Quizás la descripción no ha sido del todo suficiente, así que para facilitar la comprensión de la actividad propongo lo siguiente. Supongamos que el grupo ha decidido que el tema que les interesa es el de los zombis porque todos ven la serie “The walking dead”. Entonces buscaron textos (de cualquier tipo) que se relacionaran, directa o indirectamente, con el asunto de los zombis. Cuando comenzaron a investigar se dieron cuenta de que la serie estaba basada en el cómic homólogo del estadounidense Robert Kirkman (primer texto, un cómic de 2010), luego encontraron que “Frankenstein” de Mary Shelley se considera como el precursor de la idea “zombi” (segundo texto, novela de 1818), más tarde dieron con que en 2008 se publicó en español Zombi- guía de supervivencia” (tercer texto, manual) del estadounidense Max Brooks, así se cruzaron con que el mismo autor, escribió “Guerra mundial Z” (cuarto texto, novela de 2006) y, finalmente, ésta última novela los llevó a la película homónima que protagoniza Brad Pitt, y que se estrenará en 2013.

 

¿Ventajas de este ejemplo?

  • Se respeta la autonomía del estudiante. La figura del profesor o monitor no los está dirigiendo directamente (pero sí supervisa desde lejos),  pues son los propios jóvenes los que gestionan todo el proceso. Recordemos cuán importante es para los adolescentes (y no sólo para ellos) la pertenencia y la aceptación dentro del grupo de pares.
  • Potenciar el afán de investigación de los jóvenes, ya que sembrar la curiosidad para satisfacerla mediante la lectura les plantea un desafío que, en el mejor de los casos, deviene en motivación.
  • La lectura se socializa. Es sumamente importante que los jóvenes puedan compartir con otros sus lecturas, pues así se darán cuenta de que,  aunque el texto sea el mismo, las comprensiones e interpretaciones pueden ser distintas y que, a través del diálogo, pueden enriquecer su punto de vista o, simplemente, contrastarlo con los de otros.
  • Se trabaja la oralidad al pedir que cada uno fundamente las razones por las cuales el libro que escogió es el más entretenido o interesante para grupo.
  • Fomenta el trabajo de equipo al lograr que los jóvenes negocien el libro que leerán.
  • Promueve la planificación de un proceso continuado, ya que son ellos los que determinan qué partes leen, cuánto tiempo demorarán y en cuántas sesiones van a abordar el texto.
  • Propicia la confianza entre el adulto y los jóvenes. Ya que el adulto (sea profesor, bibliotecario o quien sea) tiene la posibilidad de comprobar que los jóvenes pueden llevar a cabo exitosamente procesos complejos sin la mediación de los adultos.
¿Y las desventajas?
  • Implica que los alumnos trabajen en forma ordenada, lo cual no siempre se logra en una sala de clases. De todas maneras,  para supervisar el desarrollo apropiado del proceso estamos nosotros.
  • Requiere trabajar en un laboratorio con computadores conectados a internet
  • os chicos deben estar familiarizados con  algunos sitios web en los que se reseñen  libros, pero esto no resulta tan complejo si previamente se les muestran algunos de los sitios mencionados arriba.

Esta actividad es sólo un ejemplo de todo lo que podemos hacer con los jóvenes, lo importante es nunca perder de vista que para diseñar actividades realmente motivadoras, debemos darnos el tiempo de acercarnos y, en la medida de lo posible, conocer los gustos e intereses de esos a quienes intentamos fomentar el goce de la lectura. También es imprescindible recordar que las recomendaciones son más valiosas si provienen de los pares, por eso es importantísimo potenciar el carácter socializador de la lectura.

De aquí en más la labor es suya, procuren desplegar toda su creatividad para diseñar actividades que les permitan cautivar con la lectura a todo aquel que pillen desprevenido.

Referencias bibliográficas disponibles para su descarga:

Discusión

2 Respuestas a “Contra la animación lectora III: El Ejemplo”

  1. Andrea, muchas gracias por el tremendo aporte que has entregado. Siempre es difícil congeniar en las actividades de lectura el gusto y la obligatoriedad, sin embargo me parece que tu propuesta auna muy bien estos criterios, sobretodo en una etapa con tantas dificultades como la adolescencia. Me parece que este Club de Lectores se podría fusionar con un Diario Lector, que permita monitorear las lecturas individuales además de las personales.
    Saludos!

    Escrito por Carolina Alejandra Jorquera Godoy | diciembre 17, 2012, 7:10 pm

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  1. […] lectura. Para los interesados en profundizar en este tema, les dejo la primera, la segunda y la tercera parte. Todos escritor por Andrea Berríos, Licenciada en letras y con una buena cuota de […]

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