Categorías
Columnas y artículos

El IVA del Libro en los medios

Con el fin de aportar al análisis se plantean antecedentes, tanto de quienes apoyan la rebaja en el IVA al libro, como de aquellos que señalan que este hecho no tendría gran incidencia social en el país.

 

#LibrosSinIVA ¿Punto de partida para qué?

Publicada por Enzo Abblagiati en su blog  «Cadaunadas» el 10 de julio 2012

«En nuestro país los índices de lectura deben ser otros si aspiramos a ser una sociedad con mejor desarrollo humano. Pero el punto de partida desde el cual él articula toda su propuesta, la eliminación del IVA (“que debiera ser la primera pieza de un plan más ambicioso, integral y definitivo de promoción del libro y la lectura”), sigue careciendo de fundamentación empírica, así como proyecta una comprensible pero ya vieja equivocación. No es libro el que está en la base del desarrollo humano, no es el derecho al acceso a los libros el que debemos resguardar.Es la lectura y el derecho al acceso a ella (o más aún, el derecho al libre acceso al conocimiento, como conversábamos con Patricio Segura) el que debe garantizarse.Como buen editor que es, Marco sabe que el libro es solo uno de tantos soportes de lectura y por tanto no es el bien en sí el que debe hacerse accesible, sino facilitar que todos tengamos acceso y podamos participar activamente en los procesos de desarrollo personal y colectivo que la lectura provoca.»

 

Campaña Libros sin IVA

Video publicado en Youtube el 26 de junio 2012


¿Qué pasaría si quitamos el IVA a los libros?

Publicada por Pablo Cárcamo el «El quinto poder» el 25 de mayo 2012

«La reducción del IVA provocaría que el dinero liberado se vaya directamente a las editoriales, no a los artistas (esta charla de Hernán Casciari es muy buena para ejemplificar este tema. (…)

Si el objetivo en este caso es promover la lectura ¿no sería mejor que conversáramos seriamente sobre los procesos de distribución de los libros? ¿Que buscáramos un “nuevo trato” en temas de derechos de autor, que promueva el bien común y solucionáramos la distribución monopólica de un bien que, al parecer, cumple un rol social? ¿Qué promoviéramos el dominio público y definiéramos el rol del Estado en relación al acceso a la cultura (que hoy está definida por el mercado?»

Una reflexión sobre el IVA del Libro en Chile

Publicada por Enzo Abblagiati -Gerente de Proyecto Web en Fundación Democracia y Desarrollo- en «El Mostrador» el 3 de enero 2012

En el debate sobre las posibles estrategias para aumentar los niveles de lectura en Chile, una afirmación se ha mantenido de manera sostenida en el tiempo: los libros son caros y es necesario eliminar o reducir el IVA que pagan para fomentar que más personas accedan a ellos. Es una afirmación, que más allá de poder compartirla en su primera parte, nunca he encontrado datos contundentes (ni quienes la enarbolan los citan) para concluir que la segunda parte sea cierta.

Revisemos los datos disponibles. En el estudio “Chile y los libros 2010”, de FundaciónLa Fuente / Adimark GFK, entre aquellos que se declaraban “no lectores” (45,7% de la muestra), el precio de los libros era la cuarta razón para no leer (13,2%), siendo razones más importantes para no leer la falta de tiempo (37,3%), falta de gusto por la lectura (16,7%) y falta de interés/motivación (13,3%). Estas respuestas eran espontáneas. En el mismo estudio, al ser consultadas las personas si los libros no tuvieran IVA comprarían más libros, el 53,7% dijo que sí, la cifra más baja desde quela Fundación La Fuente realiza sus estudios y que además es muy cercana al 47,2% que según el estudio califica como lectores.

Por otra parte, en el reporte “Libros y lectura” difundido en mayo de 2011 porla Sección de Estudios del Consejo Nacional dela Cultura yla Artes (CNCA) en base a la información dela Segunda Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural (realizada el 2009), al identificar las razones para no leer la falta de tiempo (33,4%), la falta de interés (26,3%) y la falta de costumbre (21,8%) concentran la mayor cantidad de respuestas. En cuarto lugar aparece la falta de dinero, con solo el 5,8% de las respuestas.

En el estudio más reciente sobre lectura en Chile, elaborado por el Centro de Microdatos del Departamento de Economía dela Universidad de Chile por encargo del CNCA, el 81% de los encuestados dijeron no ser lectores (11%) o lectores ocasionales (70%). Las principales razones para no leer o no leer con frecuencia fueron: no tener tiempo (28%), preferir realizar otras actividades recreativas (20%), no tener gusto por la lectura (19%), y “me da flojera” (10%). En quinto lugar, y con apenas el 7% de las respuestas, aparece la opción “Me parecen caros los libros y revistas”.

Tres estudios distintos, independientes entre sí, con metodologías distintas, apuntan de manera sistemática a la falta de tiempo como la principal causa que impide a los chilenos y chilenas leer más. Y tras razón, la falta de interés, costumbre o gusto, o preferir realizar otras actividades que compiten por el tiempo que destinamos al ocio.

Cabe entonces preguntarse cuál sería el real impacto de una eliminación o reducción del IVA al libro en Chile, en especial si la medida se diseña para fomentar la lectura.

Libros y lectura, algo más que el IVA

Publicada por Leonel Bustos en «El Quinto Poder» el 6 de junio 2011
«Hoy los libros en Chile promedian un precio de 11 mil pesos. Si a ese libro de 11 mil pesos se le quita el 19%, quedaría en 8.910 pesos. Usted me dirá que ha bajado poco o quizás que ahora si lo compraría. Si eso fuera verdad entonces todos comprarían libros ya que hoy las editoriales tienen sus ediciones “acuenta”, como son la Ediciones Zeta, Ediciones B, Ediciones de Bolsillos y varias otras que sus precios en su mayoría están desde los tres mil pesos con un máximo de seis mil o siete mil y tienen desde los más grandes clásicos de la literatura mundial hasta los últimos lanzamientos. (..) Estoy de acuerdo hacerle una exención tributaria a los libros, pero el asunto va más allá de eso.Se necesita que el Estado se comprometa con las bibliotecas públicas, que existan turnos más allá de las 19 horas y que desde el hogar exista el hábito de la lectura. Se espera que todos los problemas los resuelva el Estado o el colegio, pero es también un deber de la familia enseñar el hábito de la lectura, ya que tener un pueblo lector no es un capricho, es una necesidad. Las personas con éste hábito expresan mejor su ideas, entienden mejor su entorno, tienen mayor éxito profesional (según estudios dela Universidad de Oxford) y tienen mejores relaciones interpersonales. Una sociedad lectora cultiva la curiosidad, la creatividad y finalmente abunda en innovación, lo que lleva a crear riqueza y superar el subdesarrollo en base a innovación y no a la explotación de materias primas. Puros beneficios a los cuales todos pueden acceder, pero se necesita algo más que centrar el debate en el IVA»

¿Es el precio del IVA un factor determinante en el nivel de lectura de los chilenos?

Publicada por Paulo Slachewsky y Claudio Aravena en «Educar Chile» el año 2009

Artículo que plantea razones en pro y en contra respecto a la incidencia del precio del libro en el nivel de lectura de los chilenos. Paulo Slachewsky, Gerente General de LOM Ediciones, esboza tres argumentos a favor. Por el contrario. Claudio Aravena, gerente de proyectos de Fundación la Fuente contra ataca señalando que no hay vinculación alguna.

 

 

 

Categorías
Columnas y artículos

La prueba PISA mide habilidades de lectura digital

En  la sociedad de la información y la comunicación, la Prueba  Pisa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, foro de los países más ricos del mundo) desde su última versión mide por primera vez las capacidades de los alumnos para manejarse en la era digital a través de una prueba de lectura en formato electrónico.

Se trata de medir los recursos necesarios para “acceder, manejar, integrar y evaluar información; construir nuevos conocimientos a partir de textos electrónicos”, algo “bastante distinto a hacerlo con textos impresos”, explica el director del Informe Pisa, Andreas Schleicher. Así, el objetivo de esta prueba trasciende la mera capacidad lectora, tal y como comúnmente se entiende, aunque “no es tanto sobre tecnologías, sino más bien sobre las competencias cognitivas que hacen falta para el uso efectivo de la tecnología”, añade Schleicher.

La prueba, llamada ERA (Electronic Reading Assessment)  no consiste simplemente en leer unos textos que aparecen en la pantalla de un ordenador, sino que los alumnos tendrán que buscar información en una aplicación electrónica que simula Internet y que ayuda a responder a las preguntas. Igual que el que navega por la Red, de una información a otra interconectada, el alumno tendrá, por ejemplo, que navegar hasta un texto, leerlo, sacar la información necesaria para contestar y responder a través de la pantalla.

Además, la prueba intentará evaluar si los jóvenes son capaces de “juzgar la relevancia y la corrección de una información (algo necesario para utilizar cosas como Google o Wikipedia), a diferencia del uso de una enciclopedia, donde la información ya está ordenada y se asume que es correcta”, añade Schleicher. “Por supuesto, todas esas habilidades de alguna manera estarán correlacionadas con las de la lectura tradicional, pero mucho menos de lo que a menudo se asume”, continúa el director de Pisa. De hecho, los resultados de la prueba de lectura electrónica se ofrecerán de forma independiente de los de lectura impresa.

En 2009 sólo una muestra de alumnos harán el test digital. Tendrán 40 minutos para completar 27 preguntas, a diferencia de las dos horas que tienen para completar las pruebas sobre papel de matemáticas, ciencias y lectura. Cada año la prueba tiene más preguntas sobre una de ellas y esta vez será la lectura.

Fuente texto:  Diario El País

 

 

Categorías
Columnas y artículos

¿Cenicienta está agónica?

Mis fantasías infantiles nunca me dieron para pensar en una versión agónica de Cenicienta. Sin embargo, la  organización Canadiense  Literacy  Foundation pensó en ello y más:  pronosticó que,  al no haber  más niños leyendo, la imaginación iría extinguiéndose a tal punto, que los clásicos de los cuentos infantiles estarían agónicos.

 

La campaña queda expuesta, en toda su crudeza, en el video “The Gift of Reading” (El regalo de leer”) y es una de las tantas iniciativas que, a nivel nacional e internacional, promueven la lectura entre niños y jóvenes. En Chile  hemos tenido campañas  del Gobierno  “Yo Leo” y  también de privados  “La lectura al alcance de todos” “Si tu lees, ellos leen”, entre otras.

 

La problemática es simple: leer estimula la imaginación y mucho más. Pero, si nos guiamos por la últimaEncuesta Nacional de Consumo Cultural (CNCA e INE, 2004),  por los resultados del SIMCE(MINEDUC 2010)  y por  el estudio Chile y los Libros (Adimark, 2008) tal parece que en Chile estamos dejando morir a nuestra  Cenicienta criolla. Hay fundaciones, organismos públicos y privados que se ocupan del tema.

También contamos con una red de Bibliotecas a lo largo del país que está trabajando para fomentar la lectura en niños y adolescentes. Pero…¿Quién se ocupa de los jóvenes y de los adultos?, ¿es  que  acaso  no tenemos una Cenicienta 2.0,  una menos infantil pero igualmente efectiva?. Al parecer no la hay, porque se supone que cuando crecemos ya tenemos claros nuestros gustos, nadie nos obliga a leer y no tenemos que responder preguntas en los  controles de lectura. Como ocurre con otras cosas en la vida: debemos automotivarnos  como los adultos que somos.

En este sentido el panorama puede complicarse, porque se dice que quienes no acostumbran a leer desde pequeños,  siendo adultos es difícil que se aficionen por la lectura. Sin embargo, estudios recientes indican que de aplicarse los incentivos adecuados  sería posible despertar el interés y acercar a los jóvenes -y no tan jóvenes- a la lectura, estimulándolos a leer respecto a sus temas de interés de una forma mucho más personalizada.

Independiente de la edad, permanentemente estamos sujetos a una gran cantidad de estímulos informativos. Nuestro filtro permite discriminar qué información nos resulta más significativa, pero si a  veces leemos muy lentamente, o si tenemos algún tipo de dificultad para comprender  un texto en una sola lectura, o si nuestro vocabulario no es todo lo abundante que quisiéramos… entonces:  ¿Qué sacamos con pensar  si queremos un Ipad o un Kindle?. Podría ser un poco vano llevar la conversación a estratos más elevados si aún lidiamos con problemas básicos como sociedad, o si en nuestro fuero interno notamos que cojeamos en uno o varios de los aspectos descritos.

Ahora bien, cuando hablo de lectura, me refiero a la palabra en toda su extensión, no sólo al formato clásico. Los twitters,  post,  sitios web, el diario, las revistas, los mensajes de texto, los flyers, los afiches y cuanta cosa se nos pone delante de los ojos es leída y decodificada por nuestros cerebros curiosos. Se lee cuando hay un hábito, pero también se lee cuando hay necesidad de hacerlo…y nosotros necesitamos hacerlo todos los días, prácticamente a toda hora.

Para quienes no se sienten muy motivados a leer, hagan el experimento de ir a una librería (en Santiago y otras ciudades  han estado floreciendo más y mejores librerías) y “vitrineen”, revisen, husmeen, busquen libros  de los temas que les interesen. O pregúntenles a sus  amigos,  colegas,  pareja, familiares: ¿Qué has leído últimamente que me puedas recomendar?.

Les aseguro que si buscan y preguntan, su libro puede encontrarlos.

Si quieres conocer el spot de “The Gift of Reading”, puedes verlo en youtube:

 

 

 

 

 

 

Categorías
Columnas y artículos

Libros sin lectores

No entiendo muy bien las razones por las cuales el laberinto burocrático del “sistema” puede llegar a entrampar la entrega de libros a los escolares del país. Independiente que sean textos del CONACE o los libros del maletín literario de la DIBAM, el hecho es el mismo: libros que no llegan.

Respecto al maletín literario: el 2007 se informó a la ciudadanía que la DIBAM distribuiría a las familias más necesitadas 350 mil cajas llenas de novelas, diccionarios y cuentos, entre otros recursos bibliográficos. En síntesis: se quería alcanzar la quimera de conformar bibliotecas escolares básicas en las casas de las familias chilenas.

Pero, de acuerdo a lo informado por el diputado Nicolás Monckeberg y por el Consejero Regional Bernardo Vásquez, más de 20 mil de estos maletines quedaron durmiendo el sueño de los justos.La Contraloríaseñala que existen 15 mil 642 cajas sin entregar, y la auditoría del caso detectó una serie de incongruencias entre los inventarios y los maletines.

Esto es más de lo mismo, puesto que en su momento hubo mucha polémica porque la “idea” (no da para proyecto, prefiero llamarla así no más) era mala: entregar libros no significaba que éstos fuesen leídos. Y el tiempo dio la razón, al menos ahora tenemos la certeza del destino de 20 mil de estos maletines… ¿Y las otras 330 mil cajitas? Puede que no estén en bodega alguna. Puede que en su momento hayan figurado en la cuneta de la esquina de tu casa, o puede que, en efecto, hayan sido leídos por cualquiera de los niños y jóvenes de las familias para los cuales estaba destinado el programa. Nunca lo sabremos… lo curioso es que esta idea fue concebida para fomentar la lectura en hogares de bajos ingresos, pero fue una idea que nunca dio cuenta de su nivel de logro, de la que nunca hubo antecedentes respecto a su concreción.

¿Y los libros del Conace?

Sin duda el tema de los libros del CONACE es más grave, porque éstos si tenían un destino claro: profesores y alumnos. Estaba planificado entregarlos a los establecimientos municipalizados y particular subvencionados del país. Era un material esperado, especialmente en comunas con altas tasas de delincuencia y drogadicción, tales como Cerro Navia, Conchalí,La Granja yLa Pintana.

En cifras, hablamos de más de 660 millones de pesos en inversión y de más de 3 y medio millones de estudiantes que necesitaban de los textos. Respecto a su actual destino, se ha dicho que éstos están almacenados en bodegas de Correos de Chile para su distribución. También se aventura que podrían estar en la imprenta a la espera del cambio de logo del Gobierno, o que dos de los cinco textos tenían errores en la licitación y que por esa razón hubo un demora en su entrega.

Independiente de su misterioso paradero, entre estos textos destaca “Yo decido” material que debiese haber llegado a manos de los jóvenes de primero a cuarto medio. Estos textos estaban contemplados en el programa escolar, y la demora en su entrega tiene efectos con nombre y apellido. Veamos un ejemplo: en mayo de este año se firmó un convenio entre el CONACE y el Director del Liceo de Teno. El objetivo era aplicar en el aula, las estrategias educativas de “Yo Decido” considerando a los docentes, asistentes, funcionarios, alumnos, y también a padres y apoderados. No sé en que habrá quedado este convenio, si parte del trabajo se basaba en el apoyo bibliográfico que ofrecían los textos.

Lo que me molesta y preocupa es que seamos tantos los que vociferemos en pro de la lectura, que tantos nos arremanguemos trabajando desde diversos frentes, que tantos pongamos creatividad, imaginación y pasión en lo que hacemos, que tantos sepamos que nunca serán suficientes los recursos, porque lo que falta no es necesariamente plata. Lo que falta es planificación, estudios de factibilidad, análisis y evaluaciones cuali cuantitativas, gestión de calidad, medidas de revisión y seguimiento.. eso es lo que falta.

Insisto: no me interesa el color político, me interesan los resultados… y hasta aquí, señores, no veo resultados. Veo problemas. Escucho opiniones. Leo excusas. Digiero explicaciones. Si estoy ocupada en tanta actividad… ¿en que estarán los niños y profesores del Liceo de Teno?, ¿Qué habrán hecho los escolares de Conchalí y Cerro Navia en el tiempo dedicado a la clase de prevención de drogas?

Para los interesados, la noticia de Canal 13 respecto a los libros del CONACE.