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¿Conocemos al último premio nobel de literatura?

Alice Munro, y su clásico cintillo.
Alice Munro, luciendo su clásico cintillo.

Este mes se dio a conocer el nombre del último premio Nobel de literatura: Alice Munro, y muchas veces nos pasa que no sabemos quién es realmente porque estamos más acostumbrados a conocer a los clásicos y poca idea tenemos de la escena literaria actual. Entonces ¿Quién es Alice Munro? Alice Munro es una escritora canadiense nacida en 1931, y es quizás el hecho de que ella es canadiense uno de los datos más importantes sobre ella debido a que gran parte de su obra se desarrolla en Canadá y también es la primera canadiense en ganarse el nobel. Muchos destacan el color local de su obra sirviendo casi como un espejo cultural de una sociedad de la que poco se habla, pero en realidad su obra cruza todas las fronteras

Mayormente escritora de cuentos, Munro pone poca atención a la trama y mucho énfasis en lo que ocurre por debajo de ésta y como muchos grandes del cuento contemporáneo, el momento epifánico de los personajes, es decir cuando ellos se dan cuenta de una gran verdad que les cambia el mundo, es el golpe que nos deja knock-out  como lectores. Sus protagonistas suelen ser del sexo femenino y es interesante como al comienzo de su obra

Wingham, Ontario, ciudad natal de Alice Munro
Wingham, Ontario, ciudad natal de Alice Munro

éstas eran niñas convirtiéndose en mujeres y a medida que ha pasado el tiempo éstas han ido envejeciendo con la autora, mostrándonos así claves de las distintas etapas de la vida de una mujer. Aun no existen adaptaciones cinematográficas de Munro, y la verdad es que considerando el carácter interno de sus narraciones es difícil imaginar cómo esto se podría llevar a la pantalla grande.

 

Así que por ahora, la invitación es a conocer más a esta autora con esta nota periodística sobre la premiada:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=N6O_dfCQc8Y]

 

Algunas de las portadas de sus libros:

 

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Cine

Adaptaciones Curiosas y Cultura Pop

Como ya hemos mencionado antes, una adaptación siempre es controversial y siempre se presta para la discusión entre aquellos que quedaron conformes con ésta y aquellos que siguen pensando en la versión narrativa. Sin embargo,  hay ocasiones en las que la discusión no existe porque se trata de una adaptación no explícita de una obra literaria, o en palabras más simples: una película inspirada en un texto.

elreyleon_1El primer caso que me gustaría exponer es el del Rey León (1994), porque claro, cuando salió casi todo el mundo que la vio quedó muy conmovido pero no recuerdo haber escuchado discusiones acerca de la fidelidad que tenía con su principal fuente inspiración: Hamlet, de Shakespeare. ¿No me creen? Revisemos la historia brevemente: Un rey es asesinado por su hermano sediento de poder para así tomarse el trono, mientras que el príncipe heredero se ve envuelto en un intento de retomar el reino y además recibe en el camino una visita del fantasma de su padre. Por razones obvias, la versión felina de la obra de Shakespeare omite situaciones como la locura de Ofelia/Nala y la eventual muerte de todos los personajes principales al final de la trama.

El segundo y último caso que me gustaría presentar (también dirigido a los niños y jóvenes de los 90s) es el de Clueless (traducida como Fuera de Onda, 1995), todo un clásico de la comedia adolescente. Muchos recordamos las aventuras e inseguridades de una chica de clase alta muy superficial que vive en Beverly Hills y que lentamente se va enamorando de su hermanastro a medida que vemos cómo va ganando madurez. Ahora cambiemos Beverly Hills por Inglaterra durante el Periodo de Regencia y tenemos en vez de Clueless a Emma (1815), la cuarta novela de Jane Austen. Por supuesto, nuevamente hay algunas libertades a favor de la liviandad juvenil que la película de 1995 quiere mostrar, y por lo mismo la diferencia de edad entre los personajes de Alicia Silverstone y Paul Rudd no va más allá de los 5 años, mientras que en la novela el personaje de George Knightley es 16 años mayor que Emma Woodhouse.

Estos son sólo dos casos de una situación que es muy recurrente en el cine, por ahí T.S. Eliot nos decía en su ensayo “Tradition and the Individual Talent” (La tradición y el talentpo individual) que no había nada nuevo que escribir porque ya estaba todo escrito y que la labor de un artista –su talento –no estaba en inventar historias nuevas sino que en catalizar la tradición anterior y transformarla en algo nuevo. Quizás es una referencia un poco académica, anticuada y radical para lo que hemos estado discutiendo, pero no podemos negar que tiene algo (o mucho) de cierto, y que cuando buenos guionistas le dan un aire fresco a los clásicos los resultados pueden sorprendernos gratamente.

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Cine

De guionistas, escritores y directores de cine

Hemos mencionado en ocasiones anteriores como la relación que tienen los lectores con las adaptaciones fílmicas tiende a ser un poco dura debido  a que se espera que haya una equivalencia inequívoca entre dos productos que pertenecen a lenguajes diferentes, el literario y el cinematográfico. Entonces, esto tiende a transformarse en que los lectores pueden terminar emitiendo juicios quizás un poco injustos a la adaptación. Quizás todos tenemos alguna experiencia personal donde más de una adaptación nos “decepcionó,” lo que ha llevado a muchos a pensar que en el traspaso de libro a película es más lo que se pierde que lo que se gana.

Portada edición de bolsillo de "Psicosis"
Portada edición de bolsillo de «Psicosis»

Sin embargo, aún bajo estos “severos” parámetros, nos encontramos con excepciones a la regla y donde el valor que la audiencia le ha entregado a la adaptación fílmica es mucho mayor al que le ha entregado a la fuente literaria, tanto así que incluso pasa casi al olvido la existencia del texto inicial. Un ejemplo de esto es Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock, no muchos saben que esta película está basada en una novela del mismo nombre de Robert Bloch. La razón de esto no es porque el cine es un medio mucho más masivo que la literatura sino que es porque, sin querer caer en hacer los juicios severos que siempre critico, estimo que el talento de Hitchcock como director está muy por sobre el de Bloch como escritor. Entonces, siendo muy prácticos, lo que tenemos al final es una novela mediocre que se traduce como una de las mejores películas en el cine gracias a la genialidad del director. Luego, Bloch escribió una segunda parte mientras que Universal Pictures planeó de forma independiente hacer otra película completamente desligada a la saga de Bloch ya sin la participación del director inglés, ambas tuvieron una popularidad moderada sin mayores halagos de la crítica. De más está decir entonces que el éxito comercial y artístico de Psicosis fue responsabilidad del trabajo artístico de Hitchcock y no del talento narrativo de Boch o de lo interesante de la trama.

Vamos a otro ejemplo pero con un caso que difiere en varios aspectos al anterior. El Padrino (1969) de Mario Puzo fue una novela que tuvo gran éxito y que se la han reconocido varios méritos, como la humanización de los miembros de la mafia que son mostrados como personas y no como caricaturas. Tres años más tarde aparece la adaptación de esta novela a cargo de Francis Ford Coppola y el resto es historia conocida por todos, la versión fílmica se transformó rápidamente en no sólo una de las películas más populares de la historia sino que también en una de las favoritas de los críticos, llevándose en el camino 3 premios de la Academia, 4 Globos de Oro, entre otros. Una de las cosas interesantes en esta adaptación es la colaboración de Puzo, ya pelilibroque él estuvo a cargo del libreto junto con Coppola y se llevó un Oscar por este trabajo, un ejemplo de trabajo en equipo con resultados más que satisfactorios. Luego empiezan a ocurrir cosas interesantes, como el que una novela haya inspirado no sólo una adaptación de ésta sino que también una saga cinematográfica (El Padrino II y III) que se desprende del original y donde nuevamente tenemos a Puzo como guionista.

Con estos ejemplos vemos que la relación entre cine y literatura que se crea al momento de una adaptación no sólo existe el riesgo de la “pérdida de calidad” que siempre tememos, sino que también muchas veces -como ocurre en la traducción de un texto de un idioma a otro-, existe la posibilidad de que exista una ganancia importante en el resultado final del proceso de transformación.

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Columnas y artículos

Cine y Poesía

Cuando pensamos en la relación entre cine y literatura por lo general se nos vienen a la mente puntos de convergencia que tienen que ver con la narrativa o el teatro, pero esto no es necesariamente así. Así como el cine es una forma de arte integral que puede nutrirse de muchas disciplinas, también lo puede hacer de un género literario no principalmente narrativo como lo es la poesía.  Quizás no podamos encontrar fácilmente adaptaciones de un poema como lo haríamos de una novela (exceptuando la poesía épica donde básicamente se cuentan historias), pero sí podemos encontrar varios ejemplo en donde un poema cumple un rol central en la película, tanto en su relato como en lo que evoca, y es partir esto último donde vemos el mayor potencial en el aporte que la poesía puede hacer al cine.

Para poder entender la afirmación que acabo de hacer, caemos en la necesidad de establecer qué es la poesía. Existen miles de definiciones de ésta y todas de alguna forma u otra contribuyen a entenderla. Sin el ánimo de querer reducir este diverso género, creo que podemos llegar a un acuerdo y decir que la poesía es un género que tiende a la brevedad y a evocar lo que no está dicho. Podríamos decir que gran parte de la belleza de la poesía está en todo lo que está implícito pero que es invocado, creando más sensaciones que imágenes mentales.

Un poema entonces probablemente no aparecerá en una película como un relato, pero se colará en ésta para evocar una idea o sensación que gracias a la imaginación de un director o libretista se transformará en una historia que ilustrará aquello que el poema evocaba. También la conexión puede darse de forma inversa donde la mente creativa detrás de la película tenga una idea que lo lleve a un poema que fue escrito antes y que luego tomará para enriquecer el relato.

Extracto del Poema "Eloisa to Abelard"
Extracto del Poema «Eloisa to Abelard»

Pero ahora vamos a lo concreto con un par de ejemplos de cine y poesía. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (EL eterno resplandor de una mente sin recuerdos) del 2004 le dio el Oscar a Michel Gondry, Charlie Kaufman y Pierre Bismuth por Mejor Guión Original, y para los que la vimos no dudamos en pensar que fue bien merecido. En la película se cita un poema de Alexander Pope llamado Eloisa to Abelard (en inglés y español), y si somos curiosos y le prestamos atención al poema en su totalidad nos daremos cuenta que la mención al poema no puede ser vista como sólo una cita sino que es casi un correlato que responde a un imaginario romántico colectivo a pesar de los tintes futuristas del film.

Otro ejemplo, menos conocido pero mucho más rico en su vínculo con un poema, es Wit (traducida al español como «Amar la vida») del 2001. Esta película puede ser particularmente interesante para esta sección ya que también se trata de una adapatación de una obra teatral, pero por ahora me referiré solamente a su conexión con la poesía. Aquí vemos la historia de una profesora universitaria, interpretada por Emma Watson, quien se ha dedicado a estudiar al poeta metafísico inglés John Donne. La película explora el miedo a la muerte y la reivindicación de la piedad por sobre el intelecto como valor supremo del ser humano, todo esto se ve enmarcado con uno de los poemas más famosos de Donne, Holy Sonnet X o también conocido como Death be not Proud. Las epifanías de la protagonista se ven gatilladas por los versos de Donne y el sentido del poema, aquello que éste nos transmite, se ve catalizado por el relato.

Los cruces entre cine y literatura no siempre están limitados a lo obvio,  hay una flexibilidad inherente en estas formas de arte y representación que permiten todo tipo de juegos y diálogos, y todo esto está a disposición de nuestro placer.

En caso que no hayan visto la película El eterno resplandor de una mente sin recuerdos -o quieran verla nuevamente- , les dejo un trailer con alusión al poema de Pope:

 

http://www.youtube.com/watch?v=PMVA7NQkBgY

 

Y cayendo en algo un poco más obvio -pero no menos hermoso- recuerdo la película El lado oscuro del corazón (1992), la cual está llena de pasajes del poeta uruguayo Mario Benedetti. La alusión es directa y obvia porque el personaje principal, Oliverio, recorre Buenos Aires en busca de una mujer que fuese capaz de volar. En su búsqueda incesante recorre cafés, boites, y una infinidad de lugares por los que deambula reflexionando sobre el amor, la muerte y el olvido. Todo ello acompañado de la poesía inigualable de Benedetti. Acá, un claro ejemplo con el poema  «No te salves» 

 

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Cuando la historia es lo de menos

Una historia provoca nuestra imaginación
Una historia provoca nuestra imaginación

¿Son todas las historias buenas y originales? Háganse esta pregunta considerando todos los libros y películas que les han gustado;  problamente la respuesta será no. Piénsenlo bien, muchas veces las historias no resultan del todo originales, o presentan temas tan cotidianos que uno podría calificarlas como poco interesantes. Sin embargo, nos gustan y a veces mucho (pienso, por ejemplo, en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, una de mis novelas favoritas, pero si alguien me pidiera que le contara de qué trata probablemente la novela no sonaría muy interesante). Esto se debe a que no todo está en la historia, sino en la forma en que estas se cuenta y, quizás, es aquí donde se encuentra el verdadero talento de escritores y directores.

Déjenme dar un ejemplo un tanto extremo: The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman  (Vida y opiniones del caballeroTristram Shandy)  de Laurence Sterne. Esta es una novela tan peculiar que es, a la vez, amada y odiada con igual devoción. La razón:  consta de nueve volúmenes, con un total de casi 700 página que parecieran conducir a ningún lado. Su narrador revela que su intención es contar la historia de su vida desde el mismísimo comienzo, pero inmediatamente se encuentra con una piedra de tope. ¿Cuál es el comienzo? ¿Su concepción? ¿El nacimiento?  Es así cómo el narrador relata su nacimiento a lo largo de tres de los nueve volúmenes, pues la necesidad constante de hacer digresiones hacen que la historia se disuelva. Entonces, en esta novela, una de las primeras en tradición angloparlante, nos encontramos con que, finalmente, lo importante es disfrutar la experiencia misma de lectura y, al mismo tiempo, reflexionar sobre el  acto mismo de contar historias.

Por estas y muchas más razones se ha dicho que es una novela imposible de filmar. Quizás,  fue por esto mismo que el director de cine Michael Winterbottom (24 Hour Party People, Code 46, 9 Songs) decidió tomar el desafío y en el 2005 salió la película A Cock and Bull Story  (Sin traducción del título, pues éste pierde sentido)¿Y cómo se lleva a la pantalla un libro casi carente de trama? Simple, la película lidia con este conflicto, es una película dentro de una película que muestra el fracaso de llevar esta novela a la pantalla grande de la misma forma en que la novela fracasa en tratar de contar una historia detalladamente y desde el principio. Esta película, por lo tanto, resulta un reflejo de la experiencia de lectura de esta novela. La pelicula retrata la subjetividad de la lecutra, como cuando los personajes discuten sobre cuáles son los episodios más importantes de la novela que debiesen ser filmados.

Lo más rescatable de esta novela es, quizás, el modo en el que Winterbottom logra capturar que la verdadera esencia del libro que no está en la historia (o trama), sino en la forma en que está contada. Con todo esto, quiero invitarlos a deshacernos del prejuicio de pensar que todo está en la trama. Relájense y disfruten una película o novela dejándose llevar por la experiencia misma de ver o leer, el resto es anexo.

Referencias para su descarga:

 

 

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El libro al cine: seamos justos con la adaptación cinematográfica

¿Qué es lo que entendemos por adaptación? Este concepto tiene que ver con los cambios que algo sufre para poder adecuarse a un nuevo medio. Algo así como lo que se supone que hicieron algunos animales para poder subsistir en un nuevo hábitat. La palabra clave aquí es cambio, y en el caso de una adaptación cinematográfica hablamos de los cambios que debe sufrir un relato para poder sobrevivir en un nuevo lenguaje.

Son algunos de estos cambios los que provocan escozor en algunos espectadores, porque un cambio siempre conlleva a la pérdida de algo. Ejemplos de esto hay muchos y en varias ocasiones tiene que ver con aspectos narrativos que no siempre pueden traspasarse de forma exitosa (todo aquello que “se lee entre líneas” y que tanto disfruta el lector muchas veces se pierde en una adaptación), también muchas veces termina siendo una discusión de gusto personal (el cambio de color de pelo de un personaje por ejemplo), y a veces por una cuestión práctica las adaptaciones presentan pérdidas significativas de partes del relato, porque por tiempo no se incluyen subtramas que “no caben” en la película (por ejemplo los tumularios en El Señor de los Anillos).

Pero los cambios en los que vale la pena poner atención son aquellos que están relacionados con las elecciones estilísticas de los involucrados en la  producción. Es en estos cambios donde podemos apreciar de mejor forma el aporte novedoso de la nueva versión de un relato, y cada vez que vamos a ver un una adaptación tenemos que estar conscientes de que una adaptación no es una copia de algo sino que es un producto nuevo basado en algo anterior. Aquello que permanece del texto madre pueden incluso terminar siendo algo más cercano a tristes vestigios que a la materia prima misma de la película. Ejemplificando este caso, y recurriendo a  un caso evolutivo, se diría que del relato original puede quedar pequeños huesos de patas vestigiales, como en el caso de las ballenas que los tienen enterrados profundamente dentro del cuerpo.)

 

Lo último quizás se puede apreciar más en aquellas adaptaciones de obras que pertenecen a géneros que están más alejados de la novela, que es el género que tradicionalmente se adapta, y no me refiero solamente al cuento, sino que también a la poesía o la literatura infantil. Para finalizar los dejo con un caso que me parece que puede servir como un ejemplo interesante, Where the Wild Things Are (traducida al español como Donde viven los mounstruos) de Maurice Sendak es un cuento (libro-álbum para ser más exactos) que, como propio de su género, consiste básicamente en una historia ilustrada acompañado con oraciones simples, este texto fue tomado el 2009 por Spike Jonze para hacer una película de 104 minutos. Resulta curioso como un relato de un poco más de 40 oraciones termina convirtiéndose en una película de esa extensión, y esto se debe a que se hizo una lectura y posterior reescritura donde el texto madre pasa segundo plano para dar paso un producto creativo y artístico nuevo.

Quizás odien o amen las adaptaciones, pero la invitación queda abierta para que la próxima vez que vean una intenten observarla como algo independiente: una obra que se sostiene por si misma . De esa forma podrán apreciarla sin los recuerdos del libro que leyeron, y de paso, quizás descubrirán una historia con nuevos ribetes para disfrutar.

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¿Leer el libro o ver la película? He ahí el dilema

Hoy domingo, casi al terminar esta fría semana de Octubre, Felipe Acevedo debuta en Leamos Más con una nueva sección de Cine y Literatura. Anteriormente habíamos tratado tímidamente este tema, pero ahora lo hacemos como corresponde, de la mano de Felipe, con una sección nueva que asoma su contenido:

Pareciese que tenemos la costumbre de poner libros y películas en un solo paquete, los tratamos a veces como si fueran cosas equivalentes e intercambiables, pero ¿es realmente así? Por un lado tenemos que el hecho de que ambas formas de arte comparten una naturaleza narrativa (o al menos es así tradicionalmente) surge la costumbre de hacer equivalencias entre novelas y películas. Comparaciones podemos hacer muchas, pero al hacer equivalencias caemos en hacer juicios injustos, ya sea hacia el libro o la película en cuestión.

En esta nueva sección trataremos de ver cuáles son esas diferencias, que van más allá de ser distinciones entre formatos. Caemos entonces en la necesidad de hablar de distintos lenguajes que si bien pueden nutrirse el uno del otro, funcionan de forma independiente. Estaremos hablando de conceptos claves de estos temas, terminología recurrente, abriremos discusiones que se desprenden de la comparación de estos dos mundos, entre otras cosas.

 

Pero, ¿Cuál es la naturaleza de esta  diferencia? La respuesta es compleja y extensa (y por eso mismo le estamos dedicando una nueva sección completa). Sin embargo, demos un pie de partida y atrevámonos a hacer una afirmación definitiva: se trata de dos lenguajes diferentes. Con esto queremos decir que nos comunican el mensaje de formas muy diferentes, mientras que la literatura se basa mayoritariamente en la palabra escrita, el lenguaje cinematográfico se compone de varios elementos que trabajan juntos en la composición de este mensaje que recibimos como espectadores, no sólo imagen y diálogo sino que también música, manejo de cámara, edición, montaje, etc.

Las implicancias que esta diferencia puede tener van más allá del formato, si nos detenemos un momento a pensar en esto nos daremos cuenta de inmediato que el proceso imaginativo que sucede en nuestras cabeza y el “impacto emocional” que puede tener en nosotros se dará muy diferentemente. Esta diferencia en particular es algo que tenemos que tener en mente cada vez que comparamos película y libro, ya que fin de cuentas ambos apuntan a sensibilidades diferentes en nosotros.