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Festival Internacional de Literatura, en su 3ra. versión chilena

filba¡El Festival Internacional de Literatura FILBA ya está en Chile!  

Este festival reúne a escritores y artistas de nivel internacional y se realiza en forma simultánea en Buenos Aires, Montevideo y Santiago. En nuestro país,  se celebrará del 26 al 29 de septiembre. Todas las actividades están detalladas en el programa diario. El acceso a las actividades es libre y gratuito hasta colmar la capacidad de las salas, pero se requiere una inscripción previa por mail a: [email protected].ar

En Chile, FILBA lleva tres años convocando a escritores internacionales, y generando un espacio de intercambio interdisciplinario entre literatura, música, cine, pintura, y otras disciplinas.

Este año los invitados internacionales son Alberto Barrera Tyszka (Venezuela), Tao Lin (Estados Unidos), Horacio Cavallo (Uruguay), Catherine Millet (Francia), David Foenkinos (Francia), Cristián Alarcón (Argentina/Chile) y Hernán Ronsino (Argentina). Los representantes nacionales son variados, entre ellos: Claudia Apablaza, Jorge Baradit, Luis Barrales,  Soledad Bianchi, Álvaro Bisama, José Benmayor Mansilla, Álvaro Bley, Aníbal Bley Alejandro Cabrera, Soledad Camponovo , Alejandra Costamagna entre muchos otros.

Las actividades se realizarán en el Centro Cultural GAM, la Biblioteca Nicanor Parra y Estudio Panal.

 

 

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Pronto tendremos nueva Política del Libro

 

Convocada por la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional del Libro, Regina Rodríguez, la mesa pretende actualizar la política diseñada en 2006 y reemplazar el programa Lee Chile Lee.


Editores, escritores, bibliotecarios, profesores, especialistas en la promoción de lectura, en total alrededor de 80 personas, del sector público y privado, ligadas al mundo del libro ayer llegaron a la Biblioteca de Santiago para constituir la Mesa del Libro. Su objetivo es desarrollar en los próximos tres meses las bases para una nueva Política Nacional del Libro y la Lectura que se dará a conocer a inicios de 2015.

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Mesa Directiva  que presidió la reunión. Fotografía de Rodrigo Campusano, extraída del sitio web de Radio Bío Bío

Convocada por la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional del Libro, Regina Rodríguez, la mesa pretende actualizar la política diseñada en 2006 y reemplazar el programa Lee Chile Lee, impulsado por el ex ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke. Ayer, en la primera reunión, un largo debate sobre los posibles lineamientos generales de una nueva política dio paso la formación de seis mesas de discusiones específicas: lectura, creación, industria, patrimonio, institucionalidad del libro, libro digital y lectura y educación.

Al hilo de la segunda Encuesta Nacional de Comportamiento Lector, que está aplicando actualmente el Consejo de la Cultura, la nueva política Libro y la Lectura que entregará la mesa será también el marco teórico de una nueva Campaña Nacional de Fomento Lector en 2015. Según le dijo la ministra de Cultura, Claudia Barattini, ésta se desarrollará coordinadamente con el Ministerio de Educación, la Dibam y entidades de la sociedad civil, y se convocará a personalidades públicas y líderes de opinión. “Aumentar la lectura y la comprensión lectora es una tarea-país”, dijo Barattini.

Ayer en la mesa participaron, entre otros, representantes de la Universidad de Chile, de la Cámara del Libro, de la Sociedad de Escritores, de Santiago en 100 Palabras, de Fundación La Fuente y Había Una Vez, de Editores de Chile, Memoria Chilena y de bibliotecas públicas, entre otros.

Artículo extraído del diario «La Tercera», publicado el 01 de Agosto 2014

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Columnas y artículos

De Fútbol, Literatura y Fomento Lector

«El goleador es siempre el mejor poeta del año»  Pier Paolo Pasolini

 


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Fuente: brasilia.cervantes.es/

Se dice que entre fútbol y literatura hay una mala relación. Probablemente esta idea se inició en 1880, cuando el escritor británico Rudyard Kipling (1865-1936) despreció a ese deporte y a »las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan». Jorge Luis Borges, dijo alguna vez que el fútbol era «una cosa estúpida de ingleses… Un deporte estéticamente feo: once jugadores contra once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos». Pero fue Pier Paolo Pasolini, gran poeta  y cineasta, quien haya dado quizá la mejor y más hermosa definición: »El fútbol es un sistema de signos, por lo tanto es un lenguaje. Hay momentos que son puramente poéticos: se trata de los momentos de gol. Cada gol es siempre una invención, es siempre una subversión del código: es una ineluctabilidad, fulguración, estupor, irreversibilidad. Igual que la palabra poética. El goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año. El fútbol que produce más goles es el más poético».

La figura peyorativa del literato en su niñez, nos plantea que éste era un ser marginado, de naturaleza  introvertida, poco dado a los juegos rudos de grupo o al compañerismo, un bicho raro  de la naturaleza que mataba las horas leyendo o edificando mundos imaginarios antes que jugando a la pelota. Quizás esa idea es la que lleva a pensar que, de adulto, el escritor es un jugador de fútbol fracasado, lo cual lo lleva a sentir desdén por algo que no logra conseguir.

 

¿Qué tiene en común el fútbol y la literatura?

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Cortitos y al Pie: Más de 100 alumnos en el Concejo para un encuentro de lectura

Eduardo Sacheri,  comentarista deportivo y escritor, señala que el fútbol y la literatura tienen en común el hecho de ser  dos ámbitos de juego. Dos mundos dentro del mundo más básico y prosaico que habitamos. A eso agrega: «Cuando te pones a jugar un partido de fútbol, el mundo exterior verdaderamente desaparece. Del mismo modo, cuando lees un libro o cuando lo escribís, el mundo exterior a esa historia desaparece y el todo queda reducido a eso que hay dentro: esos personajes, esa tragedia o ese drama

Fomento Lector, dando puntapiés a la pelota

En argentina se lanzó la campaña «Cortitos y al Pie», la cual consiste en seleccionar cuentos y novelas en las que el eje es el fútbol. Estas lecturas son leídas en colegios y otros lugares de alta afluencia de público por jugadores de fútbol, de forma tal de lograr mayor interés. De eta forma, las anécdotas de la historia se mezclan con las reales que cada uno de los futbolistas comenta, tras la lectura. Leonardo Simoniello, Presidente del Consejo Municipal, comentó “nos pareció muy importante traer los relatos de escritores reconocidos y que hablan fundamentalmente del fútbol, del deporte, de la experiencia. Nos parece muy bueno que volvamos a tener aquella idea que existen los libros para leer, para disfrutar, para aprender, que nos cuentan historias muy ricas. Volver a leer también significa aprender palabras nuevas, saber que uno tiene que darse un tiempo para ciertas cosas como para leer. Leer renueva algunos aspectos del diálogo, si nosotros leemos enriquecemos nuestro lenguaje En Chile se hizo algo parecido, pero editando unlibro de cuentos al que titularon «El Fútbol también se lee» que ha sido publicitada en todo el país. En España, desde la Fundación Germán Sánchez Ruiperez, se presentó Fútbol club de lectura, desde el cual se analizan y discute el fenómeno sociológico del fútbol, haciendo hincapié en rescatar lo lúdico que tiene un juego que se ha convertido en un deporte tan profesionalizado, que además es un gran negocio. Volviendo a los países Latinoamericanos, en Perú armaron un grupo en Facebook llamado Pásala.Este grupo busca fortalece las destrezas de comprensión de lectura aprovechando el interés de los niños y niñas por el fútbol. 

Bibliografía de Fútbol:

A continuación, Leamos Más te presenta una estupenda selección con la mejor bibliografía sobre el fútbol en Chile y el Mundo

1.- Soy del Colo.
Estéban Abarzúa. Lolita Ediciones. 2013

«Cuando chico, y después de entender lo que significaba, mi amor fue Colo-Colo. Después vino una primera novia, se fue y Colo-Colo estaba ahí. Hubo etapas posteriores, claro, me casé y tuve hijos y afectos que no se doblan, pero Colo-Colo sigue ahí, donde lo dejé la noche antes de irme a dormir, entre las tres cosas que un creyente jamás debería negar: Dios, su familia y su equipo de Fútbol. Lo demás es paisaje o eso que decía Francisco Huaiquipán de lo que está en segundo plano: arroz graneado»

ninos-futbolistas-97884941409072.-Niños Futbolistas

Juan  Pablo Meneses. Blackie Books, 2013

«¿De dónde viene aquello que el mercado nos ofrece con tan persuasiva naturalidad? «Lo que más se vende al extranjero son los argentinos; los uruguayos son un producto en alza porque se adaptan a todas las condiciones y muchos también tienen pasaporte europeo, pero un brasileño todavía vale más que el resto.» Juan Pablo Meneses compró una vez un ternero. Ahora se plantea comprar un niño bien barato en América Latina y venderlo en Europa por mucho dinero. Pero este libro no habla de gastronomía ni de canibalismo, sino del capitalismo de los milagros. Sabemos que hay ternera en el súper y Messi en la tele, pero no nos preguntamos cómo han llegado hasta ahí.» 

3.- Historia de la clasificación Brasil 2014

Luis Urrutia. Ediciones B., 2013

Este libro relata detalladamente la campaña que llevó a Chile al Mundial de Brasil 2014. Es un repaso partido a partido, nutrido con las estadísticas del caso y las voces de los protagonistas. También analiza el proceso considerando el final de la era Bielsa, el paso de Claudio Borghi como DT nacional y, finalmente, el cierre glorioso con Jorge Sampaoli. Pero además el autor retrocede en el tiempo para poner en perspectiva las cosas y rescatar la campaña de Chile en el Mundial de 1950, también realizado en Brasil, como la de Inglaterra 1966, la primera vez que, tras la copa jugada en Chile en 1962, nuestra selección estuvo presente en dos mundiales de modo consecutivo.

Todo-es-cancha-498x8004.- Todo es Cancha. Antología de cuentos de Fútbol

Varios Autores. Alfaguara, 2014

Son nueve relatos prologados por el argentino Eduardo Sacheri, connotado hincha de Independiente de Avellaneda, autor de varios relatos en torno a la pelota y guionista de Metegol, la película animada de Juan José Campanella.

En ellos el fútbol es un punto de partida para caminos diversos. Álvaro Bisama, por ejemplo, escribe sobre un hincha convencido de tener el número telefónico de Marcelo Bielsa, a quien le envía obsesivos mensajes de texto como “Te escribí un poema pero no pude mandártelo. Era como el avemaría pero salíaitú”.

5.- Yo soy el Diego de la Gente

Diego Maradona. Planeta, 2002.

Desde los orígenes pobres hasta la mayor gloria, pasando por cada una de sus muertes y sus respectivas resurrecciones, por las definiciones sobre sus amigos y sus enemigos, todo está relatado aquí por él, en primera persona, un Maradona íntegro y también íntimo. Es este Maradona que confiesa y que define sin reservas

Sacheri_EsperandoloATito6.- Esperándolo a Tito y otros cuentos de Fútbol

Eduardo Sacheri. Galerna, 2000

Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol es un clásico contemporáneo de la literatura futbolera. Desde su publicación, en el año 2000, el libro ha circulado de boca a boca, de mano en mano, hasta llegar a miles de lectores. El fenómeno no extraña a quienes aman el fútbol y saben que en cualquier cancha donde dos equipos se enfrentan hay en disputa mucho más que un resultado. Como dice Dolina, en el rectángulo de juego caben infinidad de episodios novelescos, algunos evidentes, otros más profundos y esenciales, como la amistad, el coraje, la solidaridad o la avaricia; las glorias y miserias del ser humano, en suma. Con la excusa del fútbol, Eduardo Sacheri consigue atrapar al lector e implicarlo emocionalmente con sus historias, en las que la recreación de la infancia y el barrio trasluce la vigencia de sentimientos universales como el honor, la lealtad y la pertenencia. Descargar en PDF

7.- Fiebre en las gradas

Nick Hornby. Anagrama

¿Es ésta la mejor novela contemporánea acerca de ser hincha de un club? Difícil responder, pero a estas alturas es indudable que se trata de un clásico, necesario de redescubrir y releer, ahora gracias a la edición que acaba de sacar Anagrama. La anécdota es tan simple que en ello radica la grandeza de esta novela, la mejor de Hornby. Autobiográfica, describe lo complicado que puede ser para un hombre mantener un triángulo amoroso con la mujer y el club de su vida.

 

8.- El Fútbol también se lee

Varios Autores. CNCA, 2014.

Este libro reúne 20 cuentos y crónicas que recorren el país desentrañando sus diversas historias desde diferentes rincones y perspectivas, siempre con el fútbol como tema central. Descargar el PDF

muy-famoso9.- Muy Famoso

Philip Waechter. Ediciones Loguez, 2006

Puedes comprobar cómo soñar con ser un gran futbolista está al alcance de cualquiera, la fama, los honores, el dinero pueden imaginarse fácilmente si uno cuenta con unas buenas cualidades como deportista y un buen grupo de amigos y familiares que lo apoyen. Esto le pasa al protagonista de este delicioso libro, aunque las ilustraciones que acompañan al texto, que él mismo nos relata, nos descubran, con ironía, que ser famoso no es tan fácil. Luces y sombras para un sueño de fama contado con unas divertidas ilustraciones que van mucho más de las palabras, aportando dinamismo y mucho humor al libro.

10.- Fútbol, goles y Girasoles

Aníbal Jairo Niño. Panamericana

«…Un empate era una catástrofe para los brasileños y también para el equipo de fútbol más malo del mundo. Faltaban pocos segundos para terminar el encuentro y los brasileños, a pesar del afán, estaban seguros de que, dada su sapiencia, su brillante historial, la calidad de sus estrellas, harían fácilmente el gol que les daría el triunfo. El árbitro ordenó un saque de puerta a favor de Brasil.»

849512285511.- Diccionario del Fútlbol. Catálogo de chorradas balonpédicas

Varios Autores. Signatura Ediciones, 2002

Es la obra más hilarante y desvergonzada jamás escrita sobre el balompié. Doscientas páginas donde se recopila extensamente toda la terminología futbolística, más de tres mil definiciones relacionadas con el balón y sus protagonistas cuyo único orden posible es el alfabético. Una obra de humor apta para todos los públicos donde casi nadie sale bien parado.

12.- No soy de ningún equipo

Cristobal Joannon. Lolita Ediciones, 2014

«No-soy-de-ningún-equipo-Cristobal-Joannon-Amor-a-la-camiseta-Lolita-EditoresEl libro de Joannon —poeta, ensayista y traductor—comienza con sus recuerdos de infancia relacionados con el futbol; en las pichangas de barrio, donde en las formaciones de los equipos es determinante el cachipun, los arcos son imaginarios y el último gol gana. “Cuando los capitantes elegían jugadores para formar el equipo después del sorteo—escribe Joannon—, mi nombre aparecía hacia el final, pero nunca último; en rigor, justo antes de que se llegara a los declaradamente malos o problemáticos: comilones sin sentido de realidad, mocheros, descomprometidos que se mandaban a cambiar en cualquier momento, mandones no autorizados, presuntos cracks —insignes representantes del laucherismo estéril— que no hacían más que complicar las cosas”. El futbol es, para Joannon una excusa para recordar también su adolescencia: la revista erótica que circulaba en el curso, los primeros romances y su primer trabajo, pirateando juegos de Atari. Su presente como futbolista amateur está retratado con humor y suma frialdad en el último partido que jugó: “Di un espectáculo lamentable: no toqué la pelota. Había llegado, finalmente, el temido golpe de realidad, el viejazo anunciado por los aguafiestas que apenas salen de la universidad, mandan a hacer el anillo de compromiso y empiezan a juntar el pie para la casa. Por primera vez sentí que estaba haciendo un esfuerzo físico que no producía ningún resultado tangible”.

 

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Cápsulas Lectoras

Cápsula Lectora #5: La lectura busca a los vecinos

La Biblioteca Pública de Providencia (ubicada en plena Avda. Providencia) probablemente es de las más demandadas en la región Metropolitana. Basta con visitarla a fines de semestre -en plena temporada de exámenes- para darse cuenta cómo los usuarios se aglomeran esperando por un asiento en la escalera del histórico edificio que alguna vez fuera el mercado de abastos de la comuna. Un espacio que se renovó el año 1989, pero que desde siempre ha mantenido estrategias para acercar los libros y la lectura a miles de usuarios, partiendo por los 131.708 habitantes de la comuna. Un ejemplo de ello son sus tradicionales cafés literarios, que desde el año 2011 se complementan con unas pequeñas y originales sucursales: los Cafés Aire Libro. Es tanto el interés y curiosidad la que nos generó este sistema de mini café literario, que decidimos dedicarle la cuarta edición de las ya tradicionales Cápsulas Lectoras.


Café al Aire Libro en Plaza Las Esculturas
Café Aire Libro en Parque Las Esculturas, fotografía provista por el Sistema de Bibliotecas Públicas de Providencia

Los Cafés Aire Libro son módulos ubicados en plazas y parques de la comuna de Providencia, en los que se dispone una selección de libros y revistas para su préstamo, mesas y sillas que invitan a disfrutar leyendo, zona de libre acceso a wi-fi y, claro, humeante café. En total son cinco y se ubican estratégicamente en plazas y parques con alta afluencia de público, como plaza Las Lilas, el Parque de las Esculturas, Plaza Uruguay, Plaza Pedro de Valdivia y Plaza Chile España. Y  son parte del sistema de Bibliotecas Públicas de la Municipalidad de Providencia, que incluye a la anteriormente nombrada Biblioteca Central, cuatro cafés literarios con sedes en calle Santa Isabel, Parque Bustamante, Parque Balmaceda y Bellavista, además de los Cafés Aire Libro, verdaderos satélites de lectura. Extender la red de acceso a la lectura y propiciar el encuentro con el libro es, quizá, el principal servicio de los Cafés Aire Libro, los que al tender puentes entre estanterías y vecinos proponen nuevas vías para que más personas se hagan socias de las Bibliotecas. El director del Sistema de Bibliotecas Públicas de Providencia, Waldo Carrasco, destacó a Lemos Más la utilidad de los datos que se obtienen cuando se trabaja en terreno: “Esto nos permite detectar el interés en distintos puntos de la comuna y si bien hay algunos Cafés al Aire Libro que llevan más tiempo y se han consolidado mejor, cada uno entrega señales de adónde hacer más y mejor inversión”, comenta.

Así luce un Café al Aire Libro
Así luce un Café Aire Libro, fotografía provista por el Sistema de Bibliotecas Públicas de Providencia

El presupuesto anual para la compra de libros se distribuyen proporcionalmente a través de toda la red. La autonomía de cada Biblioteca depende de diversos factores, ya que si bien funcionan como un organismo centralizado, también hay algunas iniciativas que responden a inquietudes de los usuarios locales, lo cual flexibiliza y favorece la gestión. Este sistema no es nuevo, pero suma una serie de iniciativas que hacen de esta red de Bibliotecas Públicas ir un paso adelante en materia de servicios bibliotecarios en el país. El éxito de esta  iniciativa ha sido notable. Tanto, que fueron los propios vecinos de la comuna quienes fueron solicitando más Cafés Aire Libro. Esta petición, sumada al hecho de analizar la demanda que estaban teniendo estas instalaciones de lectura, fueron parte del motor que permitió que este circuito lector siguiera creciendo. En la línea cuantitativa, los números hablan por si solos: en la plaza Las Lilas, entre enero y septiembre de 2013 fueron 9.153 los usuarios que se acercaron a pedir un libro, una revista o un café. Puede que el café no sea un servicio comparable con la lectura, pero si analizamos el hecho en detalle, quizás la misma persona que un día se tomó el café, regrese durante la semana a pedir un libro o una revista. En tanto, en la plaza Uruguay llegaron a 7.975 personas que visitaron y usaron el servicio.

Interior
Interior de uno de los Cafés al Aire Libro, fotografía provista por el Sistema de Bibliotecas  Públicas de Providencia

Números que se suman significativamente al total de usuarios de la red de bibliotecas de Providencia, ya que en términos generales, más de 330 mil personas van y vienen a los estantes, mesones, cafeterías y utilizan todos los servicios y productos bibliotecarios que ofrece el sistema en la comuna. La idea de la extensión de las bibliotecas no sólo es territorial y eso es relevante, pues la labor de las bibliotecas también crece. Quizás es porque en Providencia éstas dependen del Departamento de Desarrollo Comunitario, y no de Cultura o Educación como sucede en otras comunas. Cuando a fines del año 2013 se inauguró el último Café Literario, llamado Centro Comunitario Bellavista  en calle Constitución 85, el emplazamiento integró las necesidades de los vecinos al habilitar espacios útiles para su uso. La idea es que ocupen el lugar para realizar exposiciones, encuentros y también talleres. Todo con cientos de volúmenes disponibles para su consulta. Pero también han realizado cursos de medicina homeopática pensando en la gran cantidad de adultos mayores que habitan la zona. Eso parece ser uno de los principios que está rigiendo el Sistema de Bibliotecas  Públicas de Providencia. Un ejemplo de comunicación con los usuarios en el siglo XXI, en que no sólo existe el libro de sugerencias, también que también están presentes en las redes sociales a través de Facebook,  Twitter @BiblioProvi e incluso el canal BiblioProvi en Youtube.

¿Cómo funcionan los Cafés Aire Libro?

Existen tres modalidades para acceder a los libros. La primera es dejando el carnet de identidad mientras lees en el parque. La segunda opción permite el préstamo a domicilio. Para ello, debes inscribirte en la Red de Bibliotecas de Providencia, ya sea donando un libro nuevo o pagando la cuota anual, lo cual te da el derecho a aprovechar las distintas bibliotecas y cafés literarios del Sistema. Es importante destacar que estos cafés atienden los días sábado y domingo, e incluso los festivos. Algo inusual para los servicios de bibliotecas públicas o comunitarias. Sin duda un servicio que los habitantes de la comuna deben aprovechar. Si quieres conocer las direcciones, teléfonos y mails de contacto de los Cafés Aire Libro de Plaza Las Lilas, Parque las Esculturas, Plaza Uruguay, Plaza Pedro de Valdivia  y Plaza Chile-España, revisa el sitio web con toda esta información.   Galería de Imágenes (Sistema de Bibliotecas Públicas de Providencia)

 

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Cine Material de Trabajo Videos

Si ves el trailer del libro, ¿Te motivas a leerlo?

Imagen extraída de leechilelee.cl
Imagen extraída de leechilelee.cl

Recientemente conocí el proyecto Sinopsis de Libros, gracias al Seminario Acceso al Libro organizado por el Sistema de Bibliotecas de Providencia. Sinopsis de Libros es una iniciativa que fusiona el libro y la lectura buscando incentivar la lectura a través de 15 cortos cinematográficos, de  2 minutos de duración aproximadamente. Los coordinadores del proyecto señalan que uno de sus objetivos es incentivar la lectura de obras literarias chilenas, tanto de autores consagrados como de algunos más emergentes. Al respecto, Pablo Herrera, el Director del equipo, señala  «Ver una buena sinopsis lleva a mucha gente después a ver la película y en el caso de los libros queremos hacer lo mismo, sugerir que detrás del libro que estamos mostrando hay una buena historia, un buen tema y con eso motivar a mucha más gente.»

Sinopsis de Libros se se inauguró en noviembre del 2013, y cuenta con el patrocinio del Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes. Hasta ahora, la iniciativa se ha promocionado en entrevistas en la prensa, en medios escritos, en su sitio web sinopsisdelibros.cl y también en el canal cultural ARTV, el cual muestra los cortos en forma periódica.

A modo de ejemplo, les presento una selección de sinopsis de varios libros, comenzando con el  cuento de la escritora chilena Claudia Aldunate «Siempre te creíste la Virginia Wolf»

 

Entre los seleccionados de Sinopsis de libros hay novelas, cuentos, poesía, tales como: «Es olvido», de Nicanor Parra; «Altazor»,  de Vicente Huidobro; «Regalo Sospechoso»,  de Diego Muñoz; «La negra Esther»,  de Roberto Parra; «Post Mortem», de José Edwards; «Recado confidencial», de Elicura Chihuailaf y «Naturalezas Muertas», de Alejandra Costamagna;  entre otros.

VeoLeo

Logotipo de VeoLeo, extraído de su sitio web
Logotipo de VeoLeo, extraído de su sitio web

VeoLeo es otro proyecto que busca, desde mediados del año 2009, fomentar la lectura entre un público mucho más acotado:  escolares adolescentes. Para ello utilizan trailers de películas, pero a diferencia del caso anterior, usan el sistema de animación digital, conocido como motion graphics. VeoLeo desarrolló  50 trailers, cada uno con una duración entre entre 1 y 2 minutos. Para ello escogieron obras de la literatura universal muy reconocibles. Algunos de los seleccionados fueron: «La Metamorfósis», «20.000 leguas de viaje submarino», «El diario de Ana Frank», ·El fantasma de Cantervile», «El príncipe y el  mendigo», «La noche de los  muertos», «Mujercitas», «Robin Hood», entre muchos otros. VeoLeo también contó con aportes del Consejo Nacional de La Cultura y Las Artes el año de su lanzamiento.

Las creadoras de este proyecto, Jennifer King y Ximena Undurraga señalan «los diseñadores se basaron en premisas básicas para un lector juvenil, intentando no mostrar –en lo posible– a los protagonistas de cada novela, y así no truncar la imaginación del lector. Se utilizó una metodología rescatada directamente de los trailers de películas, por lo que los focos, en algunos casos, no son los formales literarios. En este sentido, se tomaron licencias creativas, y destacaron algunas partes por sobre otras, ateniéndose a los intereses de los jóvenes (…). Se rescató el humor, el suspenso y la aventura para generar ansiedad por leer cada libro, tal como hacen los trailers reales en el cine»

Les dejo un ejemplo de un clásico de la literatura,  Crimen y Castigo, de Fedor Dostoievski (duración: 2.03)

 

Fomento a los lectores. ¿Y los no lectores?

En general, los Book Trailers están de moda hace mucho tiempo y se utilizan frecuentemente en el  mercado editorial para promocionar un nuevo libro y aumentar las ventas del mismo. Pero en los dos casos que he expuesto, el fin no es comercial en lo absoluto. Lo que se busca es incentivar la lectura y lograr que más personas lean. Presumo que en formato impreso, porque en ambos casos ese dato no queda del todo explícito.

El fomento de la lectura, y el hecho de ganar más lectores a través de trailers me hizo pensar en cuan efectiva puede ser esta herramienta audiovisual, especialmente en aquellas personas que no son lectores frecuentes y que no suelen tomar un libro a menos que se sientan obligados a ello (como los estudiantes, tema que he comentado anteriormente en este medio) ya que muchas veces quienes disfrutamos la lectura nos vemos agasajados con manjares como los que he descrito en este post, por ejemplo, los cuales nos abren el apetito para encontrar nuevas obras para disfrutar.

Creo que es el goce y el placer donde radica, precisamente, una de las gracias de la lectura. Quienes tomamos un libro en nuestras manos -por interés personal- tenemos en común el hecho de saber que, mientras nos hundamos en sus páginas, disfrutaremos de un momento placentero. Un psicólogo me comentó, una vez, que el placer es el meollo del asunto en términos del fomento lector. Y mientras más lo pienso, más razón le encuentro. Sin embargo, para que llegar a sentir ese placer, previamente debe existir un background que permita que el lector asocie la lectura con el goce. Muchas veces un lector comienza con las primeras páginas de una novela, y aunque éstas  no lo satisfagan del todo, sabe -por su experiencia como lector- que no es sino hasta la primera mitad que empezará a sentirse intrigado con la historia, para luego dar paso a la identificación con alguno de los personajes y luego dejarse llevar  y comenzar a pasarlo bien. Sin embargo, quienes no tienen ese backgroud no que saben que deben esperar tan solo unas pocas páginas para comenzar con la diversión. Es por eso que me cuestiono la validez de los trailers de libros entre quienes no tienen una conducta lectora arraigada.

Si el trailer está muy bien hecho y genera mucho entusiasmo, probablemente el espectador quedará ensimismado y podrá proponerse buscar el libro, o pedirlo prestado a algún amigo o pariente lector. Pero del dicho al hecho hay  mucho trecho. He trabajado con muchos adolescentes y jóvenes que se entusiasman mucho con actividades en terreno referidas al libro, jurando por su madre que leerán el libro de punta a cabo. El entusiasmo les dura muy poco, precisamente porque no tienen un background que les lleve a cumplir con su promesa.  No hay asociación, no hay vínculo lector.

Creo que cuando desarrollamos herramientas y recursos de fomento lector, de una forma u otra terminamos trabajando para un público medianamente cautivo, que se sentirá identificado con lo que proponemos: ferias de libros, charlas con escritores, clubes de lectura, etc. No dudo de la eficacia de estas iniciativas, yo misma he trabajado en algunas de ellas con mucho convencimiento y ganas.  Pero ha sido desde esa experiencia que también he pensado que  es bueno que comencemos a captar a un público más difícil y desafiante: quienes dicen que no les gusta leer. Y digo «quienes dicen» porque he comprobado, también, que muchas veces las personas creen que no les gusta leer sólo porque nadie les ha hablado del tema o porque ni siquiera se han dado la oportunidad de acercarse a los libros. Como ven, la tarea no es tan compleja como parece, y es más: herramientas como los book trailers pueden ser sumamente eficaces entre quienes no han desarrollado el gusto por la lectura, si son acompañadas por un trabajo posterior.

Por ejemplo VeoLeo se coordinó con las bibliotecas escolares CRA para que sus trailers se utilizaran en los colegios en forma guiada, pero igualmente dando espacio a la imaginación. De esta forma, a través de breves ejercicios los alumnos iban trabajando en las expectativas que le generaba el libro en función del trailer que habían visto, o tenían que escribir un cuento basado en la historia que acabada de ver. No es sólo un trabajo de acompañamiento o mediación. Pero creo que eso da para un segundo post, ¿no lo creen ustedes?

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Cápsula Lectora # 3: El primer Archivo Digital de Artes Visuales en Chile

En el subsuelo del mismo Palacio de la Moneda, el Centro de Documentación de Artes Visuales equilibra accesibilidad con la apertura de espacios para que la investigación de las disciplinas artísticas no sea tema de puros expertos.

Los más de 4 mil ítemes bibliográficos del CEDOC se distribuyen entre libros, revistas,
Los más de 4 mil ítemes bibliográficos del CEDOC se distribuyen entre libros, revistas, separatas, manuscritos, cartas, entre otros materiales.

En el tercer subterráneo del Centro Cultural La Moneda, cada cierto tiempo se pueden ver sendas cajas provenientes de distintas partes del mundo. Dentro de ellas llegan colecciones de arte sumergidas en burbujas de plástico y plumavit, que han viajado kilómetros para ser colocadas por las manos de los encargados del montaje de las exposiciones del lugar. Dos pisos más arriba, en la entrada del edificio subterráneo, los traqueteos y martillazos de la instalación irrumpen en una pequeña biblioteca que podría pasar inadvertida a los ojos de un visitante apurado. Se trata del Centro de Documentación de Artes Visuales–CEDOC- que abrió sus puertas el año 2006. Soledad García es su coordinadora desde el 2009. A ella se debe el silencioso ambiente que hoy requieren los investigadores que llegan para revisar los 4.000 ítems distribuídos  en colecciones audiovisuales y monográficas. Éstas tratan, principalmente, del arte producido en nuestro país desde los años sesenta en adelante. Para Soledad, Licenciada en Teoría e Historia del Arte y MFA en Curatoría, desde la inauguración de este espacio se han dado ciertas particularidades: “Acá hemos funcionado de manera anómala. Se hacen exposiciones y hay documentos, y antes estuvo abierto para que la gente observara y no necesariamente para investigar”, comenta. El lugar en el que se encuentra la colección dedicada a educación artística–que debe tener medidas similares a las de un conteiner- ha servido para trabajar con cerca de 130 profesores de carreras de las pedagogía en artes , diseño y otras ad-hoc al área de niveles básicos y medios; más el Archivo Histórico y el Archivo Digital que nos ocupa en esta Cápsula Lectora.

Así luce la entrada del Centro de Documentación
Así luce la entrada del CEDOC

Es que el CEDOC comparte similitudes con cualquier biblioteca y al mismo tiempo, no. Tiene libros, catálogos, revistas y ensayos, pero también afiches, maquetas de publicaciones, fotografías y material gráfico, además de registros en video y audio. El hecho de trabajar con elementos que hablan de arte o que referencian objetos artísticos es, la  mayoría de las veces, todo un desafío pues no son tan simples de catalogar, clasificar y asignar a un patrón común como puede suceder en una biblioteca más tradicional. Por otro lado, la labor de digitalización  demandó mucho esfuerzo por el material, los derechos de autor, la calidad de la imagen y otros aspectos propios de una obra artística, que difieren mucho de lo que puede ser un texto impreso.

Lograr mayor apertura a las artes visuales y propiciar la investigación

“Existe una brecha comunicacional entre el espacio universitario y el institucional. Nuestro nicho son las ciencias sociales, pero el contacto entre uno y otro no es natural, quizás los alumnos están acostumbrados a ir a exposiciones pero las relaciones más orgánicas entre uno y la institucionalidad no es tan inmediata, ahí hay un problema”, nos comenta la coordinadora del CEDOC.

En Chile, pocos son los investigadores del área de las ciencias sociales que tratan temas sobre el arte chileno en forma exhaustiva. Eso cree Soledad, por ello, al asumir la dirección del CEDOC quiso destacar la investigación por sobre todo y, para ello, comenzó el desarrollo de un Archivo Digital que reuniera todo el material físico del CEDOC, y lo volviera accesible para todo tipo de usuario que quisiera estudiar o investigar. Sin embargo el proceso ha ido más lejos. Ella y su equipo han buscado difundir el tema contactando y creando redes con universidades, para sensibilizar, estar presente y darse a conocer.

La relevancia del Archivo Digital -proyecto que se materializó en junio del 2012-  es la accesibilidad al material de investigación. El hecho que los documentos se transformen a un soporte al cual los investigadores de distintos puntos de Chile y el mundo puedan utilizarlos para sus trabajos, concreta el deseo de los bibliotecarios y de Alejandra Serrano, directora del Centro Cultural, pues de esa forma logran dejar de lado las limitaciones geográficas  y multiplicarse en la red. Para ello la difusión del Archivo Digital fue bastante importante, e igualmente estratégica. Desde la coordinación del CEDOC se desarrolló un proceso de inducción en el uso de este recurso, dirigido principalmente a académicos y estudiantes de universidades. También hubo visitas y capacitaciones en el Centro de Documentación, durante las cuales se enseñaba, computador en mano, como sacar provecho de la plataforma de búsqueda del Archivo Digital. Las notas en medios, diarios y revistas especializadas también sirvieron para que este proyecto se diera a conocer.

Efecto Dominó

Esta es la portada del sitio web que da la bienvenida a los usuarios del Archivo Digital del CEDOC
Esta es la portada del sitio web que da la bienvenida a los usuarios del Archivo Digital del CEDOC

Poco a poco la idea de desarrollar el primer Archivo Digital de artes visuales en Chile fue tomando forma en las Autoridades del Centro Cultural y también para Soledad García y su equipo. Poco a poco, también, esta idea pasó a tomar forma y se convirtió en un proyecto como tal. Soledad García nos comentó, en una de las entrevistas que gracias al Archivo Digital el CEDOC tuvo más visibilidad, y fue ganando la confianza de artistas y agentes del arte, quienes donaron material de sus colecciones. Y esa confianza se ganó  porque demostraron que no sólo podían resguardar los documentos y las obras que les hicieron llegar, sino que también podían digitalizarlas y colocarlas a disposición de cualquier persona interesada en el tema, en Chile y en el mundo. Vieron que esta plataforma funcionaba, que se estaba leyendo, que había postulantes al concurso de Ensayos (el cual ya está en su cuarta versión) y que había una mayor divulgación de las artes visuales contemporáneas en Chile.

«El Archivo Digital provocó un efecto muy positivo que significó no solamente la lectura, sino que también la retroalimentación de documentos», concluye Soledad García.

 

Otro de los efectos dominó del Archivo Digital fue el posicionamiento del CEDOC dentro del medio bibliotecario nacional, ya que este Centro de Documentación ganó, para su equipo humano-  un bibliotecólogo que llegó a hacerse cargo de los aspectos técnicos propios del mantenimiento del Archivo, tales como la sistematización y actualización  de los registros, así como también el cuidado por las directrices bibliotecarias ante los nuevos formatos y materiales que se han ido sumando. Porque no hay duda que el Archivo Digital sigue creciendo, y lo que se gestó hace unos años ya no es lo mismo que se está organizando hoy en día.

 

Chile contemporáneo a través de las Artes Visuales

 

Soledad García y Diego González, en medio  de la entrevista
Soledad García y Diego González, en medio de la entrevista

El Archivo Digital cuenta con 4.500 registros, entre los cuales se pueden encontrar materiales de las décadas ´70, ´80 y ´90 tan disímiles como documentos manuscritos, programas de festivales (algunos escritos a máquina) y cartas. También hay libros objetos (los cuales, por su naturaleza, fueron difíciles de digitalizar), catálogos, revistas  (como por ejemplo Pájaro de cuentas, Manuscritos),  separatas, e incluso libros completos disponibles para su descarga. También hay documentos inéditos y maquetas de revistas. Entre éstas se destaca la maqueta de las revistas ‘Daga‘ y ‘En Hola Gay’ (la primera publicación en Chile de 1985 que se refiere a la homosexualidad. Nunca circuló en los medios, pero en el archivo Digital se pueden ver las maquetas)

La historia contemporánea de nuestro país, en cuanto a las artes visuales, puede ser descubierta en este Archivo Digital. Un investigador, por ejemplo, puede seguir la pista a la producción artística de los ´90. En esa época la democracia ya se había instaurado en Chile, por lo tanto la circulación de material era mucho más fácil y las instituciones eran más sólidas que en las décadas anteriores. Ello permitió que se pudiese identificar el trabajo y la producción de los espacios y movimientos artísticos del periodo.  En cambio, durante los ´70 y ´80 el desarrollo artístico ocurría en espacios más aislados y privados. Los catálogos y los programas artísticos de esos años no circularon ni tuvieron distribución ya que muchos se hacían en la privacidad del hogar de alguno de los artistas o agentes del rubro. Las galerías, a veces estaban ubicadas en la parte trasera de otras tiendas de medios cercanos al artístico, aunque con un enfoque completamente comercial. Ese fue el caso de varias galerías de arte, en Santiago, que comenzaron funcionando en la trastienda de fábricas de muebles.

El trabajo no se detiene

Soledad García lideró el proyecto del Archivo Digital desde su diseño hasta la fecha
Soledad García -coordinadora del CEDOC-  lideró el proyecto del Archivo Digital desde su diseño hasta la fecha

Una de las características de un proyecto como este, es que no hay  no tienen fecha de término, y por ello necesitan seguir desarrollándose en forma permanente. No sólo en términos numéricos, también respecto a la calidad de lo que se ofrece y su alcance. En el caso del Archivo Digital la forma de asegurar que haya un permanente crecimiento es a través de labor de rastreo que realiza la coordinadora del CEDOC. Soledad  se dedica a revisar los catálogos y el trabajo curricular de artistas contemporáneos, buscando en sus exposiciones y obras un hilo cronológico que le permita seguir el rastro productivo del artista.

Gracias a ello, logra contrarrestar aquello que está disponible en el Archivo Digital, y descubrir los vacíos de los artistas. Una verdadera pesquiza digna de un detective.  Tras eso, Soledad les contactaba y les informaba la labor del Archivo Digital, dándoles a conocer sus alcances y las lagunas que hay en la colección en lo que a su trabajo se refiere. La respuesta es, la mayoría de las veces, positiva. Muchos de los artistas responden al llamado prestando sus obras e incluso donándolas.  Pero la labor no termina sólo allí, puesto que el material debe ser revisado y evaluado para saber si es factible digitalizarlo. Y una vez que se aprueba su ingreso al Archivo, comienza todo el proceso productivo que vincula al resto del equipo de trabajo del CEDOC, equipo compuesto por Horacio Valdés, quien se desempeña como referencista y Miguel Hernández, bibliotecólogo a cargo del Archivo Digital.

Otra forma de detectar vacíos en la colección es a través de las consultas de los investigadores del Archivo Digital, después de todo: ¿Quién mejor que los propios usuarios para señalar sus necesidades?.  Es una manera muy precisa para ir detectando las necesidades documentales de uno de los principales grupos de usuarios del CEDOC.  Por ejemplo, Soledad nos comenta que actualmente hay una línea investigativa respecto a la producción artística durante el periodo de dictadura militar, la misma producción que se generó desde instituciones, como por ejemplo la Universidad de Chile y la Universidad Católica. Sin duda nuevos campos para seguir investigando en nuestro país.

Salir, conocer y conversar con los otros

«Lo más importante, al desarrollar un proyecto de esta envergadura -comenta Soledad- es salir  la calle. Salir y mirar que están haciendo los otros. Informarse”. Cuando nosotros partimos con la idea de este proyecto fuimos a la Biblioteca nacional, con los archivos que ya trabajaban con plataformas digitales. Les preguntamos por sus aciertos, por aquello que habrían hecho mejor, etc. Soledad valora mucho la importancia de esta etapa de contexto, la cual no requiere presupuesto.  Sólo el interés de conectarse con los otros: con aquellos que ya tuvieron una idea similar a la tuya y que, de una forma u otra, llegaron a destino por diversa vías. Y en este sentido, concluye: «Hay que sondear que esta pasando alrededor para saber que se puede adaptar a tu espacio. Hay que tener el contexto respecto a lo que puedes hacer en tu medio, con los recursos que tienes.». Y  en ese sentido nos comenta que existe una multiplicidad de fondos concursables a nivel nacional e internacional, a los que vale la pena estar atentos pues son una excelente vía de financiamiento para proyectos como el Archivo Digital u otros similares.

Y es en esa línea que en el Centro Cultural de la Moneda están pasando muchas cosas, y un nuevo ejemplo de ello es el Archivo Digital de la Cineteca, el cual comenzó a funcionar a partir de  junio de este año. Sin duda otra aventura que será interesante de reportear en alguna de nuestras futuras Cápsulas Lectoras.


 

Soledad García, Licenciada en Teoría e Historia del Arte y coordinadora del CECOD, quien estuvo a cargo del proyecto del Archivo Digital desde su concepción, diseño y puesta en marcha. Actualmente sigue trabajando en la divulgación y acopio de más material para seguir enriqueciendo esta fuente de información en línea:

[youtube=http://youtu.be/lJOI84ZrUD8]

 

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Columnas y artículos

¿Por qué fracasan las campañas de lectura?

¿Se acuerdan de esta fallida campaña del Gobierno del año 2009?
¿Se acuerdan de esta fallida campaña del Gobierno del año 2009, en Chile?

Las campañas mediáticas de lectura parece que hacen mucho, pero en realidad lo que tienen es mucha resonancia (al utilizar la radio y la televisión), y muy pocos efectos prácticos si consideramos la enorme cantidad de recursos económicos que destinan y que, generalmente, derrochan.
Los círculos de lectura, en cambio, parece que hacen poco, pero hacen mucho (y son más efectivos para formar lectores), si tomamos en cuenta que sólo necesitan de la pasión por la lectura y de la voluntad para compartir la feliz experiencia de leer.

Las campañas mediáticas de lectura son como las llamadas a misa. Los círculos de lectura, en cambio, son como las ondas concéntricas en un lago: van ampliándose hasta mover y conmover todo a su alrededor: el centro y las orillas, el medio y las periferias.
Un lector (como unidad) siempre parecerá insignificante, pero un lector entusiasta (uno solo de ellos) tiene el poder de engendrar más lectores, algo que las campañas y los programas de saliva (de discursos, de labia, de rollo) no consiguen jamás.
Las campañas mediáticas de lectura parten de un error fundamental: suponer que quienes escuchan los spots por la radio y quienes escuchan y ven los spots por la televisión, apagarán de inmediato sus aparatos y se pondrán a leer un libro. Nadie hace tal cosa.
Para quienes no tienen la costumbre de leer libros y están viendo la tele o escuchando la radio, el mensaje que envía el spot les entra por una oreja y les sale por la otra. Y los que sí leen libros, y están viendo la tele o escuchando la radio en ese preciso momento en que aparece el spot, no apagan el televisor ni desconectan el radio.
¿Por qué? Porque lo que quieren, en ese momento, es ver televisión o escuchar radio y no leer libros,  sea porque ya los leyeron o porque los leerán después —cuando se les antoje—, sin que les importe en absoluto que la tele y la radio les recuerden —a través de un spot generalmente hipócrita—que “leer es divertido”. Las campañas mediáticas de lectura fundan su razón de ser en la falsa convicción de que los mensajes, repetidos una y otra vez (la hipertrofia por acumulación insistente) sensibilizan a la gente y modifican sus hábitos.
Sin embargo, está probado que un mensaje repetido miles de veces (la reiteración como estrategia) lo que ocasiona es lo contrario de lo que se propone. Produce hartazgo o indiferencia. Los spots de los partidos políticos en tiempos de elecciones constituyen la mejor prueba de esto. Los ciudadanos acaban irritados de tanta demagogia reiterativa, e indignados por tanto recursos dilapidado, literalmente echado a la basura (en medio de tantas carencias y necesidades insatisfechas de una sociedad empobrecida).

Otro ejemplo es que los spots contra la corrupción no han logrado reducirla ni mucho ni poco. Y, en cuanto a los spots de la Cámara de Diputados, el Senado y la Suprema Corte de Justicia, otra vez es dinero tirado a la basura [el autor hace alusión a la realidad de su país, México]. La mayoría de la población continúa con una opinión adversa sobre estas instituciones a las que conoce muy bien por sus actos, aunque quieran adecentarse con mensajes edificantes y demagógicos.

Los clubes o círculos de lectura
Los clubes o círculos de lectura han funcionado desde siempre y se mantienen en plena era de redes sociales

Hacen falta empresarios creadores de empresarios”, abogaba Gabriel Zaid, en 1995, en su libro homónimo. En el caso de la lectura no necesitamos más burocracias ni más spots ni más campañas masivas. Lo que hacen falta son lectores que contagien lectores: pequeñas comunidades, círculos de lectura, cofradías de lectores, personas afines que compartan y propaguen su felicidad, y fomenten en la práctica el placer de leer.
Las campañas mediáticas de lectura y las burocracias encargadas de los programas del fomento y la promoción del libro fundan su razón de ser en las estadísticas. Sus mediciones se plantean como metas, y las metas están sustentadas en recursos económicos que deben justificarse según su “impacto social”. Es por ello que se refieren no únicamente ya al número de beneficiarios (directos e indirectos), sino también (¡qué osadía!), al ¡número de lectores conseguidos! y a los ¡millones de horas de lectura acumuladas!

¡Qué gran desconocimiento del placer de la lectura! A fin de cuentas, todo se reduce a la estadística engañosa por delante, bajo el precepto tecnocrático-economicista de que “todo se puede medir y que lo que no se puede medir no existe”. Desde que llegó la tecnocracia al poder, ésta sostiene que incluso la felicidad puede medirse: el grado de bienestar y el nivel de conformidad se confunden con la felicidad, del mismo modo que el sistema educativo confunde escolarización y diplomas con educación y con saber.
Las campañas mediáticas de lectura y las burocracias tienen la peregrina certeza de que los lectores se fabrican, y que una fábrica de lectores (en serie) depende sobre todo de un combustible: el choro. Las campañas mediáticas de lectura confunden absolutamente las cosas. No es la cantidad de libros lo que hace a los lectores, sino los libros que se leen y la forma de asimilarlos y comprenderlos para integrarlos a la existencia cotidiana. Leer libros a destajo, y a la velocidad del rayo, no garantiza a nadie la felicidad lectora.

Imagen que acompaña la campaña de librería Gandhi
Imagen que acompaña la campaña de librería Gandhi

Las burocracias culturales están obsesionadas por las cifras, por los estándares, por los indicadores y los censos. Podemos entender por qué. Están convencidas que el dinero invertido debe producir algo contable. (Lo que no puede medirse, no existe.) Con esta lógica, si las becas producen artistas y escritores (que pueden contarse según las becas otorgadas) y las funciones artísticas y las actividades culturales producen “públicos” (es decir, concurrentes a esas funciones y actividades), los programas de lectura tienen que producir “lectores” (es decir, número de lectores) y horas de lectura (¡millones de horas de lectura!). Las becas también producen libros escritos y publicados, aunque los becarios (si realmente son escritores) de todos modos iban a producir los libros que las burocracias enlistan y cuentan, lo mismo si son excelentes, buenos, malos, mediocres o pésimos (ya que extraordinarios casi nunca son). Pero la inversión cultural en lectura no produce lectores en número, sino que sensibiliza y ayuda a que esos lectores surjan más fácilmente sin que puedan contarse con exactitud y, a veces, ni siquiera estimarse con aproximación.

¿Alguien sabe cómo se gradúa un lector? ¿Se ha graduado porque ya leyó el Quijote? ¿Se ha graduado porque leyó más de 25 libros en un año? ¿Y qué con los que leyeron no el Quijote sino Harry Potter? ¿Y qué con los que leyeron sólo cinco o seis libros? ¿Y qué pasa con los que apenas leyeron uno o dos (entre los cuales no estaba el Quijote), pero que, para ellos, resultaron inolvidables?

Sí, son preguntas con ganas de molestar. Y como tales las formulo, porque quien se moleste con ellas, no ha entendido, sin duda, de qué va la lectura. ¿Números? Hablemos de números. ¿Estadísticas? Hablemos de estadísticas. ¿Lectura? Hablemos de lectura. Si un profesor consigue que el 10% de sus alumnos (cuatro o cinco de ellos) se vuelvan lectores autónomos, habrá hecho mucho más que el profesor que encarga resúmenes de lectura a todo el grupo tan sólo por cubrir el programa y para quitarse de problemas. Cuatro o cinco alumnos lectores se convierten en agentes contagiosos de su pasión, que llevan lo mismo a su casa que al círculo de amigos. La lectura funciona con pequeñas células que transmiten su pasión y van haciendo ondas concéntricas en el lago de su entorno. Esto es lo que no han entendido ni las burocracias ni las campañas mediáticas de lectura.

El placer de leer no se puede medir, señala el autor
El placer de leer no se puede medir, señala el autor

El placer de leer no puede ser controlado, ni mandado, ni racionado. Medir la lectura es como querer medir el amor. (¿Cómo se mide el amor? ¿Por celos? ¿Por orgasmos?) La lectura no se mide por la cantidad de libros. Pero, por lo demás, ¿quién diablos necesita medir la lectura? No, por cierto, los lectores que, cuando lo son, son desmedidos. La medición de la lectura es asunto de las burocracias: para justificar el “gasto” cultural y los altos salarios de los altos funcionarios que, según esto, tienen derecho a esos altos salarios porque producen altos beneficios contables. Qué fácilmente quieren tomarnos el pelo.
Escribir es muy fácil, dijo alguna vez Augusto Monterroso: «lo único que se necesita es lápiz y papel«. Leer es todavía más fácil: lo único que se necesita es leer. (¿Cómo se aprende a nadar? Nadando.) Lo endemoniadamente difícil no es escribir, sino escribir bien. Lo endemoniadamente difícil no es leer, sino leer bien. Lo indudable es que ni escribir ni leer son prácticas complicadas cuando se está alfabetizado. Los que complican estas prácticas son las escuelas y las burocracias. Vigotsky comprobó que todos los niños saben contar historias y desean contar la suya. Lo malo es que la escuela les frustra su deseo: para un niño, no hay nada peor, decía Vigotsky, que un cuaderno lleno de taches rojos sobre su historia, es decir sobre su vida. (…)Todos tendríamos que saber que, en realidad, fuera de lo utilitario, no hay ninguna razón para leer que nuestras propias razones. Y cada quien tiene razones distintas. Kafka tenía la suya cuando dijo: “Un libro ha de ser un hacha para romper el mar helado dentro de nosotros”.Es sin duda una buena razón que, en la escuela o en la casa, casi nunca nos dan para leer. A causa de que las burocracias no saben esto último, es que fracasan los programas y las campañas de lectura, que persiguen únicamente estadísticas.

Y en este fracaso han conseguido todo lo contrario de lo que presuntamente se proponían. Existe hoy una enorme cantidad de personas vacunadas para siempre contra la lectura. ¡Les hicieron sufrir el placer! O le vendieron el mal cuento de que los lectores se miden por la cantidad de libros y de horas que han leído. ¡Vaya cuento! ¡Vaya desilusión!

 


Artículo publicado originalmente por el poeta y ensayista Juan Domingo Argüelles en el suplemento mexicano  Campus Milemio

 

 

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Literatura, edición y políticas públicas chilenas en la Feria del Libro de Buenos Aires

Manuel Peña
Manuel Peña Muñoz

Hace menos de una semana especialistas chilenos en Literatura, edición y fomento lector  nos presentamos en la 23a Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, lo cual comentamos recientemente en este medio. Ya de regreso en Chile, y con la calma que trae el descanso, queremos contarles detalles de lo que fue una jornada dedicada a la Literatura chilena en el marco de esta celebración al Libro y la Literatura organizada por la Fundación El Libro de Argentina.

El jueves 18 de julio, a eso de las 10.15 hrs. y tras recibir el saludo del Presidente del Comité Organizador de la Fundación, se presentó la periodista y especialista en LIJ Susana Itzcovich para dar la introducción al tema que inauguró la sesión:  los precursores de la Literatura Infantil y Juvenil Latinoamericana. La ponencia, a cargo de Manuel Peña Muñoz, fue un viaje que nos dejó absortos y deseosos de seguir escuchando más sobre literatur. En la conferencia de Peña se pasearon nombres tan insignes como el de José Martí, Rafael Pombo, Gabilondo Soler, Pascuala Corona, Rubén Darío, Horacio Quiroga, Carmen Lyra, Marcela Paz (pseudónimo de Esther Huneuss), Gabriela Mistral, Alicia Morel, entre muchos otros. También se comentó respecto a medios como El Peneca,  que cultivó entre niños y jóvenes el amor por la literatura infantil en Latinoamérica.

Fanny Caviedes y Mauricio Paredes
Fanny Caviedes y Mauricio Paredes

La jornada de la tarde fue acompañada por un  diálogo más especializado, ya que se presentó la mesa de diálogo Panorama de la literatura infantil y juvenil chilena contemporánea. Los especialistas fueron -en orden de presentación-  la Licenciada en Lenguas y Literatura Fanny Caviedes, el escritor infantil Mauricio Paredes, la editora Catalina Infante y la bibliotecaria Claudia Gilardoni. Fue Caviedes quien  tuvo la labor de presentar a los expositores y coordinar el dialogo., acompañó su presentación invitando a los presentes a conocer LIJ Chilena , espacio destinado a la investigación y divulgación de la Literatura Chilena contemporánea a través de tres líneas de acción: manifiesto y rescate de nombres y obras cruciales en la literatura chilena, creación de nuevas obras a través del surgimiento de nuevos escritores que refresquen el panorama nacional, y finalmente por medio de la divulgación, actividad fundamental para darse a conocer y potenciar el trabajo de editores, profesores, bibliotecarios y escritores, entre otros agentes del mundo del libro en Chile.

Posteriormente el escritor chileno Mauricio Paredes expuso respecto a los autores e ilustradores chilenos del Siglo XIX que han marcado la pauta en la escena literaria chilena más reciente. Paredes, gran conocedor del medio nacional, planteó en poco más de veinte minutos el who is who  en forma ágil, acompañado de numerosas fotografías y de portadas de las publicaciones de cada escritor e ilustrador. Mención aparte reciben sus comentarios personales, rescatando más de alguna anécdota con algunos de los artistas que iba dando a conocer. Interesante recorrido que, debido al poco tiempo que había para exponer, permitió sacar a colación sólo algunos de los escritores e ilustradores más representativos entre los que estaban María Teresa Ferrer, Sergio Gómez, Andrea Maturana, Felipe Jordán, María José Ferrada (quien destaca en poesía, y cuyo libro «El Baile Diminuto» fue reseñado en Leamos Más) y Camila Valenzuela, quien se integra recientemente al medio nacional con la entrega de Zahorí, el primer volumen de una saga de tres títulos. Otros mencionados fueron los ilustradores Isabel Hojas (a quien nos dimos el gusto de entrevistar en  este medio) Alex Pelayo, Alejandra Acosta y Raquel Echeñique, Gracias a esta selección conocí el trabajo de ilustradores con quienes no estaba familiarizada, como por ejemplo Lolly y Bernardilla, Marko Torres, Soledad Sebastián y Carmen Cardemil. Como ven, una excelente oportunidad para estar actualizado en cuanto al trabajo de algunos de quienes enriquecen el mercado editorial infantil y juvenil.

Catalina Infante
Catalina Infante

La jornada siguió de la mano de Catalina Infante, de Editorial Catalonia, quien es la responsable de su línea Infantil y Juvenil. Infante, con su ponencia Temas patrimoniales en la literatura infantil  chilena se encargó de dejarnos entusiasmadísimos y con ganas de conocer más de su trabajo presentando la labor que realiza para el rescate patrimonial de tangibles e intangibles en nuestro país. Bajo el nombre de diversas especies chilenas en peligro de extinción, la Editorial ha sacado ya tres colecciones en relación al tema. Monito del Monte es una de ellas, dedicada a mitos de los pueblos indígenas chilenos desde los Aymara hasta los Selknam. Todas las publicaciones fueron hechas bajo la investigación de la antropóloga Sonia Montecino. Siguiendo su trabajo patrimonial, la editorial  ha editado -junto con el Museo Histórico Nacional- la publicación de tres cuentos infantiles que buscan estimular las visitas  a este emblemático Museo de la capital chilena, poniendo especial atención en algunos objetos tan singulares y valiosos como los zapatos de Javiera Carrera, el perro embalsamado ULK -perteneciente al ex presidente Arturo Alessanri- o  una colección de espejos orientales. La labor, especializada y minuciosa de edición y publicación, ha considerado el trabajo de especialistas, escritores e ilustradores nacionales. A pesar del poco tiempo, Infante no dejó de mencionar algunos antecedentes respecto al mercado editorial en Chile, y la forma como algunas editoriales han sabido conjugar la calidad de un buen sello con las variables económicas y de mercado.

 

Claudia Gilardoni
Claudia Gilardoni

Los comentarios finales estuvieron a cargo de quien les escribe, Claudia Gilardoni.  A pesar que  ya había pasado más de una hora y media con los otros panelistas y que la tarde anunciaba un pronto receso, percibí que el público tenía ganas de seguir escuchando la experiencia chilena, por lo que me lancé sin contemplaciones contra el reloj. Mi presentación dio a conocer algunos hitos de los Planes Nacionales de Fomento Lector, partiendo con «Chile quiere Leer» y siguiendo con el actual «Lee Chile Lee». Aspectos a favor y en contra fueron los comentarios de rigor, en los cuales la articulación del CNCA, el MINEDUC y la DIBAM marcaron la pauta de los principales avances en esta materia en el país. Algunos indicadores respecto al número de chilenos a quienes no les gusta leer -emanados de los estudios «Chile y los Libros» del 2006, 2008 y 2010-  sumados a las principales razones que se esgrimen al respecto fueron algunos de los indicadores que utilicé para plantear que en Chile, pese a todos los esfuerzos e inversión, seguimos sin tener avances considerables en esta materia. Desde el punto de vista educacional, los resultados SIMCE 2006-2012 permitieron plantear que en materia de nivel de comprensión de lectura ha habido aumentos sostenibles en educación básica, gracias a los avances de los estudiantes de cuarto año básico. Lamentablemente en  educación secundaria los jóvenes de segundo medio siguen con un nivel que no nos permite sentirnos tan contentos respecto a sus mejoras en lectura. Estos antecedentes cuali-cuantitativos, sumados a las conclusiones, fueron los antecedentes que marcaron la pauta de mi ponencia. Justo cuando los organizadores parecían tener ganas de quitarme el micrófono, pues estaba usando las reservas del tiempo a disposición de esta mesa de diálogo.

A esas alturas no había tiempo para las preguntas y comentarios. Me quedé -y sospecho que el resto de los panelistas también- con la sensación que algunas personas querían más detalles, que hubiesen deseado hacer algún comentario y/o exponer su punto de vista considerando lo que sucede en Argentina. Pero había un horario por cumplir, por lo cual nuevamente Fanny Caviedes  tomó la palabra y agradeció al público despidiendo a los panelistas.  De todas formas nos acompañaron al estrado algunos interesados del público, como el caso de la coordinadora de las jornadas de capacitación;  la escritora argentina de libros infantiles Cristina Colombo; y algunas bibliotecarias de Universidades de Buenos Aires  quienes se sintieron reflejadas en las observaciones que escucharon respecto a la escasa información en fomento lector para los jóvenes de educación superior.

Gracias al permiso de los expositores, tenemos disponibles las presentaciones de cada uno:

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Leamos Más en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires

Los niños son los invitados de honor: han pintado, escuchado cuentos, ilustrado cómics, etc
Los niños son los invitados de honor: han pintado, escuchado cuentos, ilustrado cómics, etc

Desde el 8 al 23 de julio se ha estado llevando a cabo en Buenos Aires la «Feria del Libro Infantil y Juvenil, la magia continúa» una de las más concurridas de habla hispana en su tipo. Participan cerca de 100 expositores y la visitan más de 300.000 personas de acuerdo a los antecedentes proporcionados por «Fundación El Libro» institución organizadora en Argentina.

Este año Leamos Más estará presente , en las Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura «Ábrete Libro« participando en la mesa redonda «Panorama de la literatura infantil y juvenil chilena contemporánea» que se realizará el jueves 18 de julio a las 16.15 hrs. El grupo estará conformado por  Catalina Infante editora de Catalonia y Licenciada en Literatura, por quien les escribe Claudia Gilardoni. La coordinadora de esta actividad es Fanny Cavieres Silva, licenciada en Lengua y Literatura, a cargo de  LIJ Chilena y Lij Alemana. En particular, me corresponderá comentar respecto a las políticas públicas en torno al fomento lector en Chile, aspecto que compete a la Dirección de Archivos y Museos, el MINEDUC y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de nuestro país.

Pero Chile no será representado sólo con este grupo, ya que los entusiastas especialistas en LIJ chilena del otro lado de la cordillera también nos manifestaremos en la voz del escritor y experto en Literatura Latinoamericana Manuel Peña Muñoz, quien abrirá la jornada con la conferencia Los precursores de la Literatura Infantil y Juvenil Latinoamericana. Posteriormente el escritor chileno de libros infantiles Mauricio Paredes planteará la temática «Literatura Juvenil Latinoamericana» junto con Javier Arévalo (Perú), Liliana Bodoc. El programa completo está disponible en el detalle de la jornada planificada para este jueves 18 de julio 

 

 

Panoramas y material para compartir sin moverse del escritorio

Como es de esperar, la sección infantil de la Feria es una de las que más atrae público
Como es de esperar, la sección infantil de la Feria es una de las que más atrae público

La Feria del Libro Infantil y Juvenil ofrece material para compartir con editores, coordinadores y encargados de bibliotecas, bibliotecarios, y por supuesto con los buenos lectores de todas las edades. En otras oportunidades he publicado post sobre ferias del libro en el extranjero (Frankfurt, Guadalajara)a las cuales no he tenido oportunidad de asistir, sin embargo visitando sus sitios web siempre termino encontrando algo novedoso de lo cual saco algo en limpio que me sirve de una u otra forma. Esta no es la excepción, revisando el web de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires encontré algunas actividades y recursos interesantes que compartir con ustedes:

Quizás ustedes revisen el sitio web y vean algunas otras novedades de su interés. O quizás en su muro de Facebook  o en siguiéndolos en twitter @ferialibroinf

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Gamificación: ¿Qué es y para qué nos sirve?

La gamificación se basa en la entretención que genera el juego: mientras más se juega, más se aprende
La gamificación se basa en la entretención que genera el juego: mientras más se juega, más se aprende

Es cierto: queremos que las personas lean más y mejor. Queremos más lectores inquisitivos en las bibliotecas, queremos más preguntas de referencia y queremos un aumento en las estadísticas de uso de los servicios que ofrecemos en los distintos tipos de unidades de información. También es cierto que hemos probado varias formas de hacer atractivo el uso de los libros, las bibliotecas y en general de fomentar la lectura. La tecnología ha estado de nuestro lado: redes sociales, aplicaciones, e-readers, etc. La lista es extensa y variada. La gamificación es una alternativa más que demuestra que la tecnología y las aplicaciones se ponen de nuestro lado para ayudarnos.  En este caso, sin embargo, hay algunas diferencias que han llamado mi atención ya que llevan la entretención a su máxima expresión, y -lo que es más interesante- mezclan el mundo virtual con el real.

La gamificación se ha estado desarrollando desde hace algunos años en las bibliotecas. Para quienes no estén familiarizados con el vocablo, puedo comentar que éste tiene su origen en la palabra en inglés “Game” (juego) de la cual deriva Gamification (que se podría traducir -aunque no es exacto- como ludificación). Desde ese término, los hispanoparlantes usamos  “Gamificación”, lo cual alude a una metodología que se basa en la tecnología y el uso de redes sociales para atraer usuarios o adeptos a un servicio/producto valiéndose del juego como principal atractivo. Utiliza el diseño de juegos y sus mecánicas, así como también mucho diseño e ilustración. A veces la gamificación tiende a confundirse con los videojuegos, pero difiere de éstos ya que sus fines que van más allá de lo lúdico.

Inocentemente, todo comienza con un terrón de azúcar: una dulce tentación que genera un vínculo entretenido con el usuario. Y éste, en la medida que disfruta el dulce, participa y aprende diversos contenidos bajo la forma de una sutil entretención. Lo que el juego pretende es dar respuesta a un requerimiento en especial. Éste puede ser la respuesta a una pregunta, la forma de ejecutar una tarea o de realizar un proceso en la biblioteca. De esta forma, sin siquiera darse cuenta, el usuario que ha probado el terroncito es guiado por un camino en el cual recibe recompensas a medida que avanza y aprende. Las recompensas apelan al espíritu lúdico que hay en todos, y van desde etiquetas, insignias (badges) por avanzar en etapas, e incluso premios tangibles.

La Biblioteca de NY tiene todo un proyecto en torno a la gamificación
La Biblioteca de NY desarrolló todo un proyecto en torno a la gamificaciónm llamado «Encuentra el Futuro» (Find The Future)

El usuario puede ser etiquetado como «mega lector»; «aprendiz de mago»; «lector novato» y una serie de otras calificaciones que le dan reputación respecto a los otros jugadores o lectores que usan la misma aplicación. Veamos como funciona con un ejemplo más concreto: si detecto que los usuarios de una biblioteca universitaria de la Facultad de Ciencias de una determinada Casa de Estudios no usan las bases de datos, puedo usar una aplicación en gamificación para motivarlos a que se acerquen a este recurso y desarrollen gusto por usarlo. Otras opciones para icentivarles sería mostrarles un tutorial, dar una charla en sus salas de clases, citarlos a una demostración en la biblioteca, etc. Pero  generalmente  no sabemos si aprendieron, o si repetirán el ejercicio cuando se encuentren frente a una duda que amerita el uso de bases de datos. Ante esta situación, la gamificación  es una alternativa válida porque desde una perspectiva tecnológica y entretenida enfrenta al estudiante con un tema que le puede resultar árido o incluso aburrido, ya que quizás lo relacione con sus deberes académicos.

Siguiendo con el ejemplo, hago un plan de difusión para dar a conocer a los estudiantes de la Facultad de Ciencias que hay una nueva aplicación para usar bases de datos.  Se les pide que ingresen a un sitio web o plataforma en línea, donde están todas las instrucciones del juego. Una vez «logeados» las fases del juego irán explicando en forma didáctica, con muchas imágenes, y  usando mensajes breves y precisos que hay herramientas diversas para encontrar información, que van desde uso de motores de búsqueda, usar el google académico, buscar en el catálogo de la biblioteca, repositorios o en bases de datos. A medida que explica los distintos medios, se van destacando las ventajas del uso de bases de datos y se da puntaje y recompensas para aquellos que  las usen. Se puede presentar un video introductorio o un tutorial,  luego de lo cual, se le pide al alumno que busque un par de temas en las Bases de Datos. En estos casos, las peticiones no son complejas, la idea es hacer ejercicios simples. Frente a este reto del juego, el usuario puede usar la aplicación para enviar -en línea- algunos papers que haya descargado de la base de datos. Estos resultados llegan a un bibliotecario referencista quien los revisa y asigna puntaje. Todo esto funciona en tiempo real, ya que con una buena logística se puede tener a un referencista evaluando las fuentes que seleccionaron los alumnos en un horario pre definido.  Una vez que el usuario recibe su puntaje, éste puede aparecer publicado en su muro de facebook (si la aplicación y ellos así lo permiten) o simplemente puede aparecer como dato más en la ficha del alumno. De acuerdo al puntaje (que se va sumando al que el jugador ha ido acumulando) el alumno puede tener una nueva categoría, como por ejemplo «investigador» y recibir una insignia u otra recompensa.

Si al final del día todos queremos que los lectores de una biblioteca pidan más libros, que comenten lo que han leído, que sean autónomos y hasta que nos dejen mensajes en el fan page de nuestras páginas en Facebook, creo que es interesante ir descubriendo nuevas artimañas que la tecnología pone a nuestro servicio. Además de adaptarnos al estilo y medios que los usuarios utilizan, estaremos descubriendo nuevas formas de comunicarnos con ellos desde una perspectiva más informal, relajada y amena.

Algunos ejemplos extranjeros

La expresión de los limones indica el resultado de una fase del juego
La expresión de los limones indica el resultado de una fase del juego

En Gran Bretaña, la biblioteca de la Universidad de Huddersfield usa la gamificación para la inducción de usuarios de primer año. Tienen un sistema para bibliotecas universitarias llamado “Lemon Tree” (Limonero) que enseña a los alumnos técnicas básicas para usar los servicios. Mediante un clásico carné de biblioteca que pasa de un azul  congelado a un rojo hirviendo,  el usuario va ganando puntos en la medida que acierta en sus respuestas. También tiene un sistema de rendimiento y resultados por facultad, y una página en Facebook.

Al principio del post les señalé que hay algunos casos interesantísimos donde la gamificación lleva el juego a la vida real: eso fue lo que pasó en Nueva York. El año 2011 la biblioteca pública de la ciudad manzana usó la gamificación para celebrar su centenario, y crearon una aplicación que titularon «Encuentra el Futuro». Lo mejor del caso es que el juego le pedía a los participantes que incluso escribieran breves ensayos en base al tema. Finalmente,  la noche del 20 de mayo, los organizadores del juego citaron a los 500 jugadores con más puntaje para que se encerraran en la biblioteca a desentrañar misterios cual Indiana Jones. Lo que debían descubrir eran 100 objetos que han inspirado a la humanidad, como por ejemplo una carta de Charles Dickens o una copia de la Declaración de la Independiencia de los Estados Unidos.  Lógicamente los que descubían las pistas y avanzaban tenían más puntaje hasta llegar a un gran ganador final. Esta actividad suscitó mucha atención en la ciudad y en los medios. La  revista Wired publicó un artículo titulado «Una noche en la Biblioteca de Nueva York«  que recomiendo leer y ver, porque además viene acompañado de un video muy motivante.

 

Algunos casos que -quizás- conocemos y usamos

La gamificación está presente en nuestras vidas desde hace bastante tiempo bajo la forma de aplicaciones que podemos bajar en nuestros smartphones. Personalmente uso foursquare (para comentar lugares que frecuento), waze (para el tráfico y rutas de manejo) y ahora empezaré a usar Nike+ (para trotar). Eso me ha ayudado a entender mejor como podría funcionar un servicio de gamificación en una biblioteca y a darme cuenta de lo interesante que es jugar en un entorno ficticio. Sólo se ven las etiquetas y avatar de otros jugadores quienes -como yo- buscan un buen restaurant,  quieren motivarse para trotar, o simplemente buscan la ruta más despejada para llegar a sus casas. Los juegos, las insignias y etiquetas no son sólo para los niños: a todos nos gusta jugar, y prueba de ello es que estas aplicaciones son muy bien recibidas por personas de todas las edades. Si les interesa aprender un poco más respecto a como podría funcionar la gamificación en un entorno bibliotecario, les sugiero hacerse fans de estas aplicaciones y darle cuerda a su imaginación y creatividad.


Este artículo fue publicado originalmente, por la misma autora, en Infotecarios el 13 de marzo 2013