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Biblioteca Digital Mundial a sólo un click de distancia

Este es una de las imágenes que ha acompañado el lanzamiento y difusión de la BDM
Este es una de las imágenes que ha acompañado el lanzamiento y difusión de la BDM

La World Digital Library (Biblioteca Digital Mundial) reúne mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos y explica, en siete idiomas, las joyas y reliquias culturales de todas las bibliotecas del planeta. Tiene carácter patrimonial, ya que el proyecto -concebido por la Unesco y otras 32 instituciones- así lo estableció de un principio. Fue inaugurada en Paris, el 9 de abril del año 2009, y aunque desde ese punto de vista no es una noticia,  es interesante recalcarque semanalmente «sube» nuevos contenidos, como por ejemplo los de esta últimas semanas: un libro de Geografía de Ptolomeo, que data del año 1478, y el Sagrado Corán,  escrito por un calígrafo árabe en 1852.

Es que esta biblioteca no ofrece documentos corrientes , sino «con valor de patrimonio, que permitirán apreciar y conocer mejor las culturas del mundo en idiomas diferentes: árabe, chino, inglés, francés, ruso, español y portugués. Pero hay documentos en línea en más de 50 idiomas», señala el coordinador del proyecto Abdelaziz Abid

«Entre los documentos más antiguos hay algunos códices precolombinos, gracias a la contribución de México, y los primeros mapas de América, dibujados por Diego Gutiérrez para el rey de España en 1562».Otros tesoros incluyen el Hyakumanto Darani, un documento en japonés publicado en el año 764 y considerado el primer texto impreso de la historia; un relato de los aztecas que constituye la primera mención del Niño Jesús en el Nuevo Mundo; trabajos de científicos árabes que desvelan el misterio del álgebra; huesos utilizados como oráculos y estelas chinas; la Biblia de Gutenberg; antiguas fotos latinoamericanas de la Biblioteca Nacional de Brasil y la célebre Biblia del Diablo, del siglo XIII, de la Biblioteca Nacional de Suecia.

Cada joya de la cultura universal aparece acompañada de una breve explicación de su contenido y su significado. Los documentos fueron escaneados e incorporados en su idioma original, pero las explicaciones aparecen en siete lenguas, entre ellas, el español. La biblioteca partió el 2009 con unos 1.200 documentos, pero ha sido pensada para recibir un número ilimitado de textos, grabados, mapas, fotografías e ilustraciones los cuales se van agregando con una alta frecuencia.

¿Cómo se accede al sitio global?

Así luce la página de bienvenida del sitio web
Así luce la página de bienvenida del sitio web

A través de su dirección web www.wdl.org. Las redes sociales también brindan información con su cuenta de twitter @WDLorg. El acceso es gratuito y los usuarios pueden ingresar directamente por la Web , sin necesidad de registrarse. Los visitantes pueden orientar su búsqueda por épocas, zonas geográficas, tipo de documento e institución. El sistema propone las explicaciones en siete idiomas (árabe, chino, inglés, francés, ruso, español y portugués). Los documentos, por su parte, han sido escaneados en su lengua original.

De ese modo, es posible, por ejemplo, estudiar en detalle el Evangelio de San Mateo , traducido en aleutiano por el misionero ruso Ioann Veniamiov,en 1840…Con un simple click, se pueden pasar las páginas de un libro, acercar o alejar los textos y moverlos en todos los sentidos. La excelente definición de las imágenes permite una lectura cómoda y minuciosa.

Entre las joyas que contiene por el momento está la Declaración de Independencia de Estados Unidos, así como las Constituciones de numerosos países; un texto japonés del siglo XVI considerado la primera impresión de la historia; el diario de un estudioso veneciano que acompañó a Fernando de Magallanes en su viaje alrededor del mundo; el original de las «Fabulas» de Lafontaine, el primer libro publicado en Filipinas en español y tagalog, la Biblia de Gutemberg, y unas pinturas rupestres africanas que datan de 8000 A .C.

Dos regiones del mundo están particularmente bien representadas: América Latina y Medio Oriente. Eso se debe a la activa participación de la Biblioteca Nacional de Brasil, la biblioteca Alejandrina de Egipto y la Universidad Rey Abdulá de Arabia Saudita. La estructura de esta biblioteca mundial fue calcada del proyecto de digitalización de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que comenzó en 1991 y actualmente contiene 11 millones de documentos en línea. Sus responsables afirman que la Biblioteca Digital Mundial está sobre todo destinada a investigadores, maestros y alumnos.

Pero la importancia que reviste ese sitio va mucho más allá de la incitación al estudio a las nuevas generaciones que viven en un mundo audiovisual. Este proyecto tampoco es un simple compendio de historia en línea: es la posibilidad de acceder, íntimamente y sin límite de tiempo, a  ejemplares invaluables, únicos. Es por ello que esta biblioteca se ha trazado ambiciosos objetivos:

  • Promover el entendimiento internacional e intercultural;
  • Ampliar la cantidad y la variedad de contenidos culturales en Internet;
  • Facilitar recursos a los educadores, estudiosos y el público en general;
  • Permitir a las instituciones asociadas reducir la distancia digital dentro de y entre los países

Recomendamos no sólo visitar el sitio y asombrarse con sus maravillas, sino que también difundirla entre sus amigos, conocidos, colegas del trabajo, alumnos, etc. En resumen: colaboremos  para que este patrimonio de contenido sea bien aprovechado por todos.

 

¿Y ustedes? ¿Conocen algún otro proyecto de Biblioteca Digital que les gustaría compartir? dejen su comentarios por favor: 

 

 

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Cuando la historia es lo de menos

Una historia provoca nuestra imaginación
Una historia provoca nuestra imaginación

¿Son todas las historias buenas y originales? Háganse esta pregunta considerando todos los libros y películas que les han gustado;  problamente la respuesta será no. Piénsenlo bien, muchas veces las historias no resultan del todo originales, o presentan temas tan cotidianos que uno podría calificarlas como poco interesantes. Sin embargo, nos gustan y a veces mucho (pienso, por ejemplo, en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, una de mis novelas favoritas, pero si alguien me pidiera que le contara de qué trata probablemente la novela no sonaría muy interesante). Esto se debe a que no todo está en la historia, sino en la forma en que estas se cuenta y, quizás, es aquí donde se encuentra el verdadero talento de escritores y directores.

Déjenme dar un ejemplo un tanto extremo: The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman  (Vida y opiniones del caballeroTristram Shandy)  de Laurence Sterne. Esta es una novela tan peculiar que es, a la vez, amada y odiada con igual devoción. La razón:  consta de nueve volúmenes, con un total de casi 700 página que parecieran conducir a ningún lado. Su narrador revela que su intención es contar la historia de su vida desde el mismísimo comienzo, pero inmediatamente se encuentra con una piedra de tope. ¿Cuál es el comienzo? ¿Su concepción? ¿El nacimiento?  Es así cómo el narrador relata su nacimiento a lo largo de tres de los nueve volúmenes, pues la necesidad constante de hacer digresiones hacen que la historia se disuelva. Entonces, en esta novela, una de las primeras en tradición angloparlante, nos encontramos con que, finalmente, lo importante es disfrutar la experiencia misma de lectura y, al mismo tiempo, reflexionar sobre el  acto mismo de contar historias.

Por estas y muchas más razones se ha dicho que es una novela imposible de filmar. Quizás,  fue por esto mismo que el director de cine Michael Winterbottom (24 Hour Party People, Code 46, 9 Songs) decidió tomar el desafío y en el 2005 salió la película A Cock and Bull Story  (Sin traducción del título, pues éste pierde sentido)¿Y cómo se lleva a la pantalla un libro casi carente de trama? Simple, la película lidia con este conflicto, es una película dentro de una película que muestra el fracaso de llevar esta novela a la pantalla grande de la misma forma en que la novela fracasa en tratar de contar una historia detalladamente y desde el principio. Esta película, por lo tanto, resulta un reflejo de la experiencia de lectura de esta novela. La pelicula retrata la subjetividad de la lecutra, como cuando los personajes discuten sobre cuáles son los episodios más importantes de la novela que debiesen ser filmados.

Lo más rescatable de esta novela es, quizás, el modo en el que Winterbottom logra capturar que la verdadera esencia del libro que no está en la historia (o trama), sino en la forma en que está contada. Con todo esto, quiero invitarlos a deshacernos del prejuicio de pensar que todo está en la trama. Relájense y disfruten una película o novela dejándose llevar por la experiencia misma de ver o leer, el resto es anexo.

Referencias para su descarga:

 

 

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Contra la animación lectora III: El Ejemplo

Esta es la tercera -y última- entrega de la serie. En la primera parte expusimos las razones por las cuales hacer animación lectora para los jóvenes y adolescentes sería contraproducente. En la segunda, señalamos actitudes y casos en los que se podía fomentar la lectura juvenil sin caer en las situaciones que se señalaron en la primera entrega. Ahora, en la tercera, nos corresponde dar un ejemplo concreto y detallado que pueda, eventualmente, servirles como idea:

Debido a que no supe cómo bautizarla, terminó llamándose “Club de lectores”. La idea es muy sencilla, consiste en organizar grupos de cuatro personas y hacerlos conversar sobre las cosas que disfrutan hacer en su tiempo libre. Muy probablemente aparecerán cosas como videojuegos, series de televisión, deportes, hobbies varios… la lista puede ser larga, pero es probable que los libros no estén en ella.

La sociabilización de la lectura, especialmente entre los jóvenes, es un aspecto que se debe propiciar a través de distintas actividades
La sociabilización de la lectura, especialmente entre los jóvenes, es un aspecto que se debe propiciar a través de distintas actividades

Este “hacerse cargo” implica averiguar algunas cosas sobre este texto con el fin de exponerlo a los compañeros para evaluar si se lee grupalmente o no. Dentro de los aspectos a averiguar se pueden contar: la vida del autor, películas basadas en el libro, a cuantas lenguas ha sido traducido,  si hay ediciones de lujo, si es parte de una saga, etc. Con la información recabada, cada joven debe presentar al grupo un texto distinto y -sin necesariamente haberlo leído-  tendrá que “recomendárselo” (o no) al resto del grupo. Después de que todos hayan defendido su texto, tendrán que decidir entre todos qué texto leerán grupalmente, una vez que esa decisión esté tomada, serán ellos mismos los que tendrán que planificar  la lectura: decidirán cuántas sesiones tendrá el “club”, considerando que, en cada una de ellas, tendrán que conversar sobre lo que pasa o pasará en el texto que leen, qué impresiones tienen, si les está gustando o no, etc. Al correr de las sesiones del club podrán tomar decisiones como abandonar el texto, cambiarlo por otro, etc. Pero cada una de esas decisiones deben comentarse y justificarse al monitor o profesor que supervisa la actividad. Finalmente, en el caso de que se trabaje con varios clubs de lectores simultáneamente (como suele pasar en un curso de cuarenta o más jóvenes) se tendrá que poner una fecha límite para el término de la lectura y, cuando ese plazo se cumpla, cada club tendrá que presentar (recomendando o no) al resto de los clubs el texto que han leído. En este momento es posible que los clubes intercambien textos, si eso llegara a suceder, intenten promover que ambos clubs se reúnan a intercambiar impresiones sobre el texto.

Un ejemplo concreto
A la hora de leer, todos los lugares valen. No hay que dupeditar la lectura a un espacio físico como la Biblioteca. Debe haber libertad para que lean dónde y cómo quieran
A la hora de leer, todos los lugares valen. No hay que supeditar la lectura a un espacio físico como la Biblioteca. Debe haber libertad para que lean dónde y cómo quieran

Quizás la descripción no ha sido del todo suficiente, así que para facilitar la comprensión de la actividad propongo lo siguiente. Supongamos que el grupo ha decidido que el tema que les interesa es el de los zombis porque todos ven la serie “The walking dead”. Entonces buscaron textos (de cualquier tipo) que se relacionaran, directa o indirectamente, con el asunto de los zombis. Cuando comenzaron a investigar se dieron cuenta de que la serie estaba basada en el cómic homólogo del estadounidense Robert Kirkman (primer texto, un cómic de 2010), luego encontraron que “Frankenstein” de Mary Shelley se considera como el precursor de la idea “zombi” (segundo texto, novela de 1818), más tarde dieron con que en 2008 se publicó en español Zombi- guía de supervivencia” (tercer texto, manual) del estadounidense Max Brooks, así se cruzaron con que el mismo autor, escribió “Guerra mundial Z” (cuarto texto, novela de 2006) y, finalmente, ésta última novela los llevó a la película homónima que protagoniza Brad Pitt, y que se estrenará en 2013.

 

¿Ventajas de este ejemplo?

  • Se respeta la autonomía del estudiante. La figura del profesor o monitor no los está dirigiendo directamente (pero sí supervisa desde lejos),  pues son los propios jóvenes los que gestionan todo el proceso. Recordemos cuán importante es para los adolescentes (y no sólo para ellos) la pertenencia y la aceptación dentro del grupo de pares.
  • Potenciar el afán de investigación de los jóvenes, ya que sembrar la curiosidad para satisfacerla mediante la lectura les plantea un desafío que, en el mejor de los casos, deviene en motivación.
  • La lectura se socializa. Es sumamente importante que los jóvenes puedan compartir con otros sus lecturas, pues así se darán cuenta de que,  aunque el texto sea el mismo, las comprensiones e interpretaciones pueden ser distintas y que, a través del diálogo, pueden enriquecer su punto de vista o, simplemente, contrastarlo con los de otros.
  • Se trabaja la oralidad al pedir que cada uno fundamente las razones por las cuales el libro que escogió es el más entretenido o interesante para grupo.
  • Fomenta el trabajo de equipo al lograr que los jóvenes negocien el libro que leerán.
  • Promueve la planificación de un proceso continuado, ya que son ellos los que determinan qué partes leen, cuánto tiempo demorarán y en cuántas sesiones van a abordar el texto.
  • Propicia la confianza entre el adulto y los jóvenes. Ya que el adulto (sea profesor, bibliotecario o quien sea) tiene la posibilidad de comprobar que los jóvenes pueden llevar a cabo exitosamente procesos complejos sin la mediación de los adultos.
¿Y las desventajas?
  • Implica que los alumnos trabajen en forma ordenada, lo cual no siempre se logra en una sala de clases. De todas maneras,  para supervisar el desarrollo apropiado del proceso estamos nosotros.
  • Requiere trabajar en un laboratorio con computadores conectados a internet
  • os chicos deben estar familiarizados con  algunos sitios web en los que se reseñen  libros, pero esto no resulta tan complejo si previamente se les muestran algunos de los sitios mencionados arriba.

Esta actividad es sólo un ejemplo de todo lo que podemos hacer con los jóvenes, lo importante es nunca perder de vista que para diseñar actividades realmente motivadoras, debemos darnos el tiempo de acercarnos y, en la medida de lo posible, conocer los gustos e intereses de esos a quienes intentamos fomentar el goce de la lectura. También es imprescindible recordar que las recomendaciones son más valiosas si provienen de los pares, por eso es importantísimo potenciar el carácter socializador de la lectura.

De aquí en más la labor es suya, procuren desplegar toda su creatividad para diseñar actividades que les permitan cautivar con la lectura a todo aquel que pillen desprevenido.

Referencias bibliográficas disponibles para su descarga:

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Los Robots llegaron a las Bibliotecas

El clásico catálogo de fichas impresas ya es casi una reliquia en las bibliotecas.
El clásico catálogo de fichas impresas ya es casi una reliquia en las bibliotecas.

A pesar que la imagen de portada que acompaña esta nota puede parecer un poco exagerada y futurista, bien sabemos que con tantos y tan rápidos adelantos tecnológicos la realidad a veces rebasa nuestra imaginación. Por lo menos eso fue lo que me pasó cuando conocí el funcionamiento de la logística de estantería de las bibliotecas en Europa. Se trata de un sistema  automatizado de suministro de libros para optimizar su funcionamiento, atendido por máquinas que cumplen una de las tareas más pesadas y poco entretenidas en una biblioteca: trasladar libros desde la estantería al mesón de atención de público y viceversa, e incluso hacer el proceso de inventario. El servicio no es nuevo, lleva en funcionamiento varios años en países anglosajones Europeos. Sin embargo, para los países de América Latina, es una innovación que aún no llega a estas latitudes. Averiguando un poco a este respecto me entero que hay una empresa nacional que representa la marca en Chile, y que estaría en negociaciones con grandes Bibliotecas universitarias Chilenas para instalarlo en nuestro país. Será una completa novedad para nosotros.

El servicio ya está en funcionamiento en la Biblioteca Nacional de Nueva Zelanda, en la de Rusia y en otros países como Finlandia y Noruega.  La compañía que se dedica a vender e instalar este nuevo servicio Swisslog, que lleva años trabajando en estos sistemas automatizados que no sólo  han instalado en las bibliotecas,  sino que también en otros rubros como el hospitalario. Respecto a su servicio, ejecutivos de la empresa Suiza señalan: “Puede parecer de ciencia ficción, pero en Europa y otros países occidentales se introdujo hace tiempo este sistema. Y es que el personal de la biblioteca emplea mucho tiempo en trasladar los fondos del depósito a la sala principal del edificio. Lo que proponemos es automatizar este proceso mediante un dispositivo monocarril».

Este carro permite transportar una estantería completa de libris
Este carro permite transportar una estantería completa de libros

«El sistema consta de contenedores automotrices que se trasladan por una red de rieles que se encuentra no solo en el piso, sino también en las paredes y techos del edificio, y las ‘estaciones’ de este sistema de transporte se encuentran en todos los lugares de la biblioteca”, explican.

Además, para automatizar completamente el proceso de traslado, búsqueda, entrega y devolución de libros,se considera introducir la tecnología de etiquetas RFID (Radio Frequency Identification), que debe ayudar a encontrar automáticamente los libros y seguir sus movimientos. Esto permite no sólo mantener todo ordenado, sino que disponer de un servicio de autopréstamo que mantenga en orden todo el sistema de acuerdo a los servicios que vayan utilizando los usuarios, en tiempo real.

Los dos sistemas juntos permiten automatizar el proceso de recepción de libros de los lectores y hacerlo posible durante todo el día. El usuario de la biblioteca podrá devolver los libros a cualquier hora en una ventana especial, de donde el sistema robotizado los recoge, los reconoce con ayuda de la tecnología RFID y hace una marca correspondiente en su tarjeta personal de lector.

Una bibliotecaria dejando libros en las estanterías, sin moverse de su escritoriohttp://es.wikipedia.org/wiki/RFID
Una bibliotecaria dejando libros en las estanterías, sin moverse de su escritorio

¿Y cuánto costará esta maravilla?se preguntarán algunos. En el caso de Rusia la Biblioteca Nacional de San Petersburgo gastará entre 70 y 80 millones de rublos (entre 2,2 y 2,5 millones de dólares) en estas innovaciones. Lo interesante de esto no es el presupuesto ni los adelantos tecnológicos (aunque ese sea el tema central del artículo) sino la variedad de servicios y facilidades que se pueden desarrollar en las bibliotecas gracias a la automatización del trabajo.

El futuro que algunos vislumbran -al estilo Nicholas Negroponte–  en el cual las personas serán cuasi reemplazados por máquinas no es viable. Vivimos en la era del capital intelectual, donde la innovación, la creatividad  y el replantamiento de los servicios están a la orden del día.  Y no sólo eso: la capacidad de las personas de comprender las actitudes de sus usuarios, adaptarse y crear a partir de ello nuevos y mejores servicios es lo que precisamente se necesita hoy en día.

Los robots y máquinas pueden emular a la perfección lo que hacemos en términos físicos y logisticos -que mejor ejemplo que este-  pero no pueden diseñar el mejor servicio de fomento lector para niños con problemas de déficit atencional, o que planifique la mejor estrategia de comunicación para hacer marketing en una biblioteca  universitaria, ni tampoco generar el mejor ambiente y calidez en un lugar  para que el lector se sienta bien atendido en forma personalizada. No que yo sepa (si alguno tiene noticias de lo contrario, le agradeceré que la comente para ir nutriendo el artículo)

 

 

 

El sistema funciona en base a carros que, a través de rieles en el techo, transportan libros en las estanterías
El sistema funciona en base a carros que, a través de rieles en el techo, transportan libros en las estanterías

Una sistema de "bandejas" distribuye los libros por materias
Un sistema de «bandejas» distribuye los libros por materias

 

Si te interesó el sistema y quieres conocer más detalles, revisa este video de la Biblioteca Nacional de Nueva Zelanda

 

Y ustedes, ¿Cómo se imaginan los servicios robotizados en las bibliotecas del futuro?

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Contra la animación lectora II

Lo prometido es deuda, así que heme aquí dispuesta, en la medida de lo posible, satisfacer las expectativas del primer artículo «Contra la animación lectora I».

Antes dije  (y lo mantengo) que realizar actividades de animación lectora para adolescentes podría ser, incluso, contraproducente.  Expuse algunos de los argumentos con los que sustento esta hipótesis y prometí compartir con la lectoría algunas de las actividades que a mí me han dado buenos resultados con este “público difícil”. Antes de ir a ello, les advertiré que no se trata de ninguna receta mágica, porque si estuviera en mi poder el secreto para hacer de los adolescentes abúlicos lectores empedernidos, ya me habría convertido en una suerte de gurú de la lectura y estaría dando la vuelta al mundo convirtiendo gente cual evangelista posmoderno. No. Lo que compartiré con ustedes son algunas actitudes  (y una actividad) que han sido útiles para motivar a leer a algunos de los adolescentes con lo que he tenido el placer (y privilegio) de compartir. Aclarado esto, vamos a ello.

En primer lugar, hablaré de las actitudes que han hecho posible que algunos de mis estudiantes se sientan inclinados hacia el mundo de la lectura.

Es provechoso que lo vean a usted disfrutando de la lectura en sus ratos libres, eso de predicar con el ejemplo también corre para nosotros. Si usted trabaja en una biblioteca es bueno que [email protected] [email protected] lo/ la sorprendan leyendo, lo que sea, un libro, un cómic, una revista. Y si usted es profesor (que no tiene por qué ser sólo el de Lenguaje y Comunicación) puede pasearse de una sala a otra con su lectura bajo el brazo. Basta con eso. Y si trabaja en cualquier otro ámbito en donde circulan adolescentes conversar con ellos (no necesariamente de libros, claro) siempre está bien. Puede incluso llegar a sorprenderse con todo lo que tienen para contar y todo lo que uno puede aprender de/con ellos. En suma, lo que quiero decir es que es muy importante no subestimar a los más jóvenes, tampoco es recomendable criticar sus gustos e intereses, mucho menos imponerles gustos ajenos. Si logramos conocerlos un poco sabremos qué tipo de lecturas podrían interesarles, muchas veces la labor que debemos hacer sólo consiste en acercar el libro adecuado al lector potencial. Y para eso, la empatía es la única vía posible.

"Eres lo que lees". El estilo de un adolescente se traduce no sólo en la forma que se viste y la música que lee. También en lo que lee
«Eres lo que lees». El estilo de un adolescente se traduce no sólo en la forma que se viste y la música que escucha. También en lo que lee

En esta misma línea, plantear la lectura como un reto, como un desafío es fundamental para incentivar la curiosidad lectora. Permítaseme una pequeña digresión, recuerdo una anécdota del tiempo en el que trabajé como bibliotecaria en una universidad. Estaba yo en uno de esos momentos muertos de la biblioteca (entiéndase viernes a las 20:30) cuando aparece una chica y me pilla leyendo “El pabellón de oro” de Mishima. La chica comienza a preguntarme de qué se trata, yo le cuento un poco y le comento que no es una lectura del todo fácil (para mí al menos) porque hay muchas referencias que me pierdo e intertextos que desconozco. Me pregunta si hay otra copia en la estantería, le digo que no, pero le puedo prestar la que estaba leyendo yo, total- le digo- estaba releyéndolo. La chica se lo lleva y a la semana siguiente me dice que no es fácil de leer pero que está “enganchadísima”. Me sonrío para mis adentros y pienso que Mishima tiene un nuevo adepto. Fin de la digresión. Lo central de esta anécdota es diáfano: si explicito que la lectura no es fácil, eventualmente, al otro le dará curiosidad. Puede que no funcione todas las veces, pero si en un par de ocasiones logra usted sembrar en otro el desafío o bien, la curiosidad, ya es suficiente.

Otro asunto importante es diversificar el espectro de textos que los chicos conocen. No todo son novelas enormes y difíciles. Para nuestro deleite (y para nuestro asombro también) existen los libros álbum, los libros ilustrados (sí, son distintos y pueden encontrar un artículo sobre eso aquí en Leamos más,) las mentadas “novelas gráficas” (también hay un artículo sobre ellas en esta web), el cómic, el microrrelato o microficción, la poesía, el teatro, los cuentos, los cuentos independientes que se leen como capítulos de una novela, los aforismos, los blogs y un largo etcétera. Propiciar el que los chicos conozcan una variedad de textos, hace posible que sean ellos mismos quienes encuentren lo que quieren (o no) leer. Muchos habrá que recuerden hoy que su entrada al mundo de la lectura fue a través del cómic o las historietas. Habrá otros que, como yo, se entusiasmaron leyendo cuentos. Es necesario promover este sentido de amplitud en las tipologías textuales, porque del mismo modo en que existen intereses diversos hay textos distintos que pueden (o no, nuevamente) satisfacer los intereses y curiosidades de las más variadas personalidades.

Aunque parezca de perogrullo, muchas veces no lo es, así que me detendré unas líneas para decir que si se quiere fomentar el gusto por la lectura en los más jóvenes es imprescindible que ella no esté relacionada con una evaluación. No al menos, una evaluación que contemple una prueba (del tipo que sea) o cualquier otra expresión que converja en la obtención de una calificación. Si debe necesariamente evaluar el proceso de lectura prefiera la evaluación de carácter formativo.

Portada del libro de Argüelles
Portada del libro de Argüelles

Un último apunte sobre las actitudes frente a la lectura para que ésta sea atractiva para los adolescentes. He dejado ésta para el final porque me parece que es, por lejos, la más importante. Tiene que ver con lo que el destacado ensayista mexicano Juan Domingo Argüelles presenta en su libro Si quieres leer… lee”. Hay dos ideas que son centrales en este ensayo: la primera es que leer por placer es una de las maneras que tenemos de administrar (o invertir) nuestro tiempo libre, así como a uno les gusta ver películas,  o dibujar, o escuchar música, o bailar, a otros les gusta leer. La segunda idea surge de la primera, y se refiere a que si bien la lectura es provechosa en muchos sentidos, no hay por qué imponer la lectura a nadie. En esta segunda idea, Argüelles plantea que si bien ser un lector competente (uno que entiende lo que lee) es necesario para un desempeño social satisfactorio, ser un lector que disfruta mientras lee es otro asunto y no puede estar sujeto a ningún tipo de imposición. Y es verdad.

Muchos de nosotros intentamos promover la lectura en los más jóvenes porque sabemos cuáles son las ventajas (sociales y cognitivas) que se relacionan con el acto mismo de leer, e intentamos también que disfruten de la lectura para que les sea menos trabajosa y la practiquen con más frecuencia, pero lo cierto es que no podemos satanizar a nadie porque no le guste leer. Podemos procurar que sean lectores competentes, pero no podemos obligarlos a que les guste leer. Es importante que reconozcamos, con Argüelles, que la lectura por placer no puede imponerse a nadie, habrá unos que lean y otros que simplemente no lo hagan y ninguno de los dos es mejor que el otro.

Finalmente (sí, porque esto está siendo más extenso que lo recomendado) les propondré una actividad de fomento lector para adolescentes. Pero -como habrán adivinado- esa entrega viene en la tercera parte y final de «Contra la animación lectora».

 

Referencias bibliográficas disponibles para su descarga:

Argüelles, Juan Domindo   Si quieres leer…lee. Contra la obligación de leer y otras utopías lectoras . Madrid: Forcola, 2010.

Mishima, Yukio El pabellón de oro. Argentina: Seix Barral, 2007. [disponible para descarga edición digitalizada por la Revista Literaria Khatharsis]

 

 

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Contra la animación lectora I

He decidido titular este artículo de esta manera provocativa, porque pretendo dos cosas:

La primera es, claramente, captar su atención desde el inicio por que ¿cómo ha de ser posible que en una página donde se fomenta la lectura se aliente contra la animación lectora?

La segunda cosa que pretendo con este título es tener la posibilidad de matizar y decir que, al menos yo, me manifiesto abiertamente en contra de las actividades de animación lectora, cuando estas están dirigidas a adolescentes.

Una vez explicadas las motivaciones de este título, pasaré a desarrollar los argumentos que sustentan mi rechazo contra la animación lectora entre los adolescentes.

Cuando hablo de actividades de animación lectora ¿en qué tipo de actividades piensa usted? ¿Qué características tienen? ¿Quiénes las realizan?  Cuando las menciono, pienso en actividades del tipo cuenta cuentos; lecturas orales guiadas seguidas de una ronda de preguntas; exhibiciones de las adaptaciones cinematográficas de alguna novela u otra manifestación literaria, etc. Todas estas actividades tienen un problema en su denominación: “animación a la lectura” pues, como sabemos, “animar” es un verbo que, en este caso, supone dos actantes: uno agente (el que anima) y un segundo paciente (el que es animado por el primero).  Aunque parezca una sutileza semántica, no lo es en lo más mínimo. Si comparamos las actividades antes mencionadas podemos reparar en que todas proponen una asimetría en la interacción de  los participantes: por un lado tenemos a la(s) persona(s) responsables de la actividad, que cumplen el rol agente. Esta persona decide los textos; las maneras en que se ha de abordar la lectura; los énfasis con que se ha de leer; la profundidad con que se tratará; las preguntas que son válidas y las que no, etc. Por otro lado están  los participantes que intervienen cuando el primero les da el espacio.

Sé (porque hay muchísima literatura especializada sobre este asunto) que estas técnicas y actividades son de gran utilidad cuando el fin es animar a leer a los más pequeños, pero ¿son igualmente efectivas cuando los destinatarios tienen trece o dieciséis años?

Quizás el hecho de pre definir libros para los jóvenes también es contraproducente. Muchos adolescentes han leído y disfrutado libros que, teóricamente, no corresponden a su edad.
El hecho de predefinir libros para los jóvenes también puede ser contraproducente. Muchos adolescentes han leído y disfrutado libros que, teóricamente, no corresponden a su edad.

A decir verdad, he pensado muchísimo en la mejor manera de responder esta interrogante. La  manera de responder que no hiere susceptibilidades simplemente no existe, por lo mismo, no tendré reparos en decir que las actividades de animación lectora, cuando de adolescentes se trata, no solo son nefastas, incluso pueden llegar a ser contraproducentes. ¿Y cómo puede alguien decirlo así, con tanta desfachatez? Pues bien simple. Hagamos un ejercicio: recuerde cómo era usted a la edad de trece o quince años. Ahora piense, desde su “yo adolescente”, cuán estimulante puede resultarle una actividad del estilo “debate literario”. ¿Despertaría su gusto o interés por la lectura una actividad como esta? Pues no. ¿Y por qué no? Principalmente, porque a los adolescentes no les gusta ser tratados como niños. Y ese es el primer “problema” que tienen estas actividades de cara a los adolescentes: los trata como niños crédulos e impresionables.

Cuando se vive la adolescencia (y todos los que la hemos sobrevivido lo sabemos) poco y nada importa la opinión de los mayores, incluso aunque no sean mucho mayores, si detentan alguna forma de poder o autoridad no nos interesa en absoluto aquello que nos tengan que decir. No debemos perder de vista que toda experiencia es intransferible y, desde su particularidad, la experiencia/vivencia lectora es algo que no se puede inducir teniendo por buenos unos textos y otros no. Buenos o valiosos serán aquellos que han “movido” algo en mí, pero que no necesariamente deban provocar un efecto (el que sea) en otros.

Entonces, si las actividades de animación lectora no sirven con los adolescentes porque sitúan a unos en una posición de poder y verdad frente a otros que, son los “no iniciados”, los “aprendices”, los “inexpertos”, ¿qué tipo de actividades deberíamos diseñar para motivar a nuestros adolescentes a leer? Planteo esta pregunta, porque “claro- pensará usted- siempre es fácil criticar lo que se hace”. Efectivamente, criticar es muy sencillo; proponer es lo complejo.

Pues lo complejo aparecerá en el siguiente artículo (Contra la animación lectora II), porque así le doy tiempo para que también usted vaya  elaborando sus propuestas para acercar a los adolescentes a la lectura… las que propondré me han sido útiles pero no tienen por qué funcionarle también a usted. Hemos de recordar siempre que cada grupo es distinto y lo que funciona con unos, puede no resultar con otros. Así de complejo es el asunto.

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No, no nos cansamos de hablar de los beneficios de la lectura

Una investigación británica que siguió a casi 20 mil personas entre la adolescencia y la adultez, reveló una dimensión hasta ahora desconocida del hábito de leer: cuando se hace por placer, es el mejor predictor de éxito profesional.

La lectura dejó de ser de "ñoños", hoy muchos quisieran ser buenos lectores
La lectura dejó de ser de «ñoños», hoy muchos quisieran ser buenos lectores

La investigación británica revela que las consecuencias de no leer frecuentemente son mucho más profundas de lo que se pensaba. Porque la principal conclusión de este estudio es que la lectura es el  más importante predictor del éxito profesional.

Durante dos décadas, científicos del departamento de Sociología de la Universidad de Oxford analizaron los hábitos, actividades e intereses de casi 20 mil jóvenes, en una investigación que dirigió el profesor Mark Taylor y que acaba de ser presentada ante la Asociación Sociológica Británica. Cuando tenían 16 años, los adolescentes fueron consultados sobre lo que hacían en su tiempo libre. Ahora, a los 33 volvieron a ser entrevistados. Y los resultados no dejaron lugar a dudas: las mujeres que a los 16 años leían libros sólo por gusto tenían 39% de probabilidades de alcanzar un puesto gerencial. En las que habían preferido dedicarse a otras actividades en su tiempo libre durante la adolescencia, las posibilidades bajaban a 25% . Para los hombres, que en general, en todos los países tienen más posibilidades de llegar a altos puestos ejecutivos, la cifra pasa de un 48% entre quienes no leían a los 16 años, a un 58% entre los que sí tenían el hábito lector.

Ninguna de las otras actividades extracurriculares propias de los jóvenes que fueron evaluadas junto a la lectura, como las prácticas deportivas, socializar, ir a museos, asistir regularmente al cine, a conciertos o tomar talleres, logró generar un impacto significativo en el nivel profesional que las personas alcanzarían una vez pasada la barrera de los 30 años. Es más, según Mark Taylor asegura  la lectura tiene estos efectos beneficiosos incluso cuando se aíslan factores cruciales, como el nivel educacional de los padres o la comodidad económica de las familias. Esto concuerda con una investigación del 2002 de la OCDE, citada en un informe del Fondo Nacional de Alfabetización del Reino Unido, realizado por las investigadoras Christina Clark y Kate Rumbold, que asegura que «disfrutar de la lectura es más importante para el éxito educacional de los niños que el estatus socioeconómico de su familia«. Así de claro.

¿Por qué? En palabras de la experta en Sicología de la Educación de la U. Católica, Malva Villalón, la lectura nos sitúa en el mundo de la comprensión y el manejo del lenguaje, que es el instrumento más potente del pensamiento: «No existen procesos cognitivos separados del lenguaje, pues todas las demás operaciones y actividades se realizan gracias a éste, ya que traspasa todas las áreas: te enseña a hacer analogías y relaciones lógicas, que son útiles en todas las instancias». Es el dominio del lenguaje el que nos permite comprender todos lo demás.

La lectura no es un acto solitario, como se piensa comúnmente
La lectura no es un acto solitario, como se piensa comúnmente

Pero esta promesa de beneficio viene aparejada de una advertencia: tenemos que leer por gusto. De hecho, la mayoría de las investigaciones que hablan sobre las ventajas de leer libros lo hacen desde la presunción de que quien realiza esta actividad, lo hace libremente y que esta predisposición relajada es la que nos vuelve capaces de absorber naturalmente todo lo que la lectura pueda traspasarnos. En un estudio clásico sobre este tema, llamado «La sicología de leer por placer: necesidades y gratificaciones», el profesor Víctor Nell, de la Universidad de Sudáfrica, establece que «la lectura por placer es una forma de juego», una forma de entretención natural que nos permite, según los especialistas, captar los contenidos, pero a la vez relacionarlos con lo placentero que nos produce una buena historia, que puede volverse neurológicamente adictiva y hacernos liberar dopamina y serotonina, ligadas a la sensación de bienestar.

Y la evidencia sigue. En el informe realizado por el Fondo Nacional de Alfabetización del Reino Unido, titulado Leer por placer, el doctor Stephen D. Krashen, autor del libro «El poder de la lectura«, asegura que cuando los niños leen por gusto, cuando quedan atrapados en los libros, adquieren, involuntariamente y sin hacer esfuerzos conscientes, casi todas las llamadas habilidades de lenguaje. «Se volverán lectores apropiados, adquirirán un gran vocabulario, desarrollarán la habilidad de comprender y usar construcciones gramaticales complejas y desarrollarán un buen estilo de escritura. Aunque la voluntad de leer libremente, por sí misma, no asegura el logro de los más altos niveles de alfabetización, al menos asegurará un nivel aceptable. Sin ésta, sospecho que los niños ni siquiera tienen una oportunidad de alcanzarla», agrega.

Algo muy diferente a lo que ocurre cuando se lee por obligación. Malva Villalón plantea que cuando los niños leen, por ejemplo, para una prueba, lo hacen estratégicamente, buscando aquellos elementos de la historia por cuya comprensión saben que serán evaluados, de modo que no se entregan al libro, no lo disfrutan y no extraen, por tanto, todos sus beneficios. Por supuesto, terminan aburriéndose. Según el estudio Escuela y Familia: Su influencia en la formación para lectores del mañana, de Fundación La Fuente, cuando se les pregunta a los niños qué es lo que menos les gusta de leer, la respuesta mayoritaria es «sentirme obligado a hacerlo», que alcanza a un 41% de las respuestas, con un 23% de los encuestados que dice que le disgustan los temas.

No importa cuánto

Si ya ha leído acerca de todas estas ventajas y en este momento se está lamentando por no ser un ávido lector, no se aflija tanto. Diversos especialistas consideran que se puede comenzar a formar el hábito a cualquier edad y desde ahí comenzar a beneficiarse. Más encima, el esfuerzo que tendrá que dedicarle a este proceso probablemente sea menor de lo que usted espera. Una de las principales conclusiones que plantea la investigación del sociólogo Mark Taylor es que no es tan relevante si se lee todos los días o unas pocas veces al mes. «La magnitud de los efectos (de generación de éxito en la vida laboral) no varía de acuerdo a cuánto leen los niños. Estos son semejantes en niños que leen libros más de una vez por semana y en aquellos que lo hacen sólo poco más de una vez al mes. La única diferencia, en este sentido, se da entre los niños que leen y los que no leen nunca», dice el académico, lo que lo lleva a afirmar que «no importa cuánto lo hagas, mientras lo hagas»: el éxito vendrá igual, tarde o temprano.

Einstein disfrutaba leyendo, y solía hacerlo seguido. No es fácil nombrar sus autores y libros  favoritos, pero  acá hay un par: Don Quijote, de Cervantes y los Hermanos Karamasow Brothers, de Dostojewski.
Einstein disfrutaba leyendo, y solía hacerlo seguido. Un par de sus libros favoritos eran  Don Quijote, de Cervantes y los Hermanos Karamasow, de Dostojewski.

Por supuesto, con esto no se intenta negar los beneficios de todas las posibilidades de entretención o aprendizaje que pueda tener una persona, en el corto y largo plazo. Nadie duda de que ser exitoso depende no sólo del manejo intelectual, sino de su interrelación con otras capacidades sociales, como son las de liderazgo y socialización. De hecho, Taylor asegura que leer libros en la adolescencia es un antecedente crucial para llegar a la universidad, pero que si a eso se le agrega la participación en una actividad cultural, como tocar un instrumento o ir a los museos, esa probabilidad aumenta. Por ejemplo, en el caso de los hijos de padres que trabajan en administración o ventas, su posibilidad de entrar a la universidad pasa de un 24% (que alcanzan quienes sólo leen libros) a un 54%, en el caso de los hombres que se comprometen con otra actividad extracurricular, una cifra que cambia desde el 20% al 48% en las mujeres.

Sin embargo, incluso esas «habilidades blandas» pueden conseguirse a través de la lectura. Hasta ahora, se pensaba que los ávidos lectores eran una suerte de ratones de biblioteca que no se comunicaban con el mundo, mientras que los deportistas o los del club de teatro del colegio eran los populares que controlaban los recreos y, de paso, todas las situaciones de vinculación social. Nada más equivocado, pues si por una parte la lectura es la única actividad que, por sí misma, asegura mayor éxito laboral en la vida, por otra, también ayuda a fomentar las relaciones sociales.

Malva Villalón asegura que quienes leen más, manejan un mejor vocabulario y se sienten más seguros de los contenidos que manejan, lo que los lleva a ser personas que hablan más. «Esas personas suelen ser vistas por los otros como líderes potenciales». Además, por lo mismo, les va mejor cuando buscan trabajo, asegura Villalón, pues «la gente que lee más, tiene más temas de los que hablar y está más familiarizada con las formas del discurso, por lo que comprende bien las instrucciones, entabla un buen diálogo, plantea puntos de vista y toma la iniciativa».

Fuente: artículo escrito por Jennifer Abate bajo el título original de «Los insospechados beneficios de la lectura» y publicado  el 07 de mayo en sección Tendencias de La Tercera 

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Los secretos de Franz Kafka

Kafka, en sus años mozos. Fotografía anónima de 1905
Kafka, en sus años mozos. Fotografía anónima de 1905

El escritor checo de origen judio Franz Kafka no quería que sus manuscritos le sobrevivieran, por eso le pidió a su amigo y albacea, el también escritor Max Brod, que los quemase después de su muerte, en 1924. Brod no respetó los deseos de su amigo y se llevó consigo los documentos cuando emigró a Palestina, tras la ocupación alemana de Checoslovaquia en 1939.

Hace poco, y tras muchas y muy kafkianas idas y vueltas legales, el Tribunal de Familia de Tel Aviv, ordenó que el archivo personal de Max Brod, que contiene los documentos, se transfiera a la Biblioteca Nacional de Israel, donde Brod deseaba que estuvieran, según dejó escrito en su testamento. En él, le pedía a Esther Hoffe, su secretaria y supuesta heredera del controvertido archivo, que lo donara a alguna institución israelí.

Pero una vez más, y ante un legado de tal valor histórico y claro, económico, ganó la falta de respeto a los deseos del difunto, y cuando Hoffe falleció, en 2007, repartió el legado entre sus dos hijas, dando comienzo a una historia de conflictos entre las herederas, las instituciones académicas y los archivos nacionales alemán e israelí, que no llegó a su fin hasta ayer, cuando la jueza sentenció que “se puede determinar que los manuscritos no fueron entregados como regalo”.

En 2009 Israel inició un juicio contra las herederas exigiendo la devolución de todos los papeles, pero las hijas de Hoffe alegaron sentirse en su derecho de quedarse con los manuscritos, o lo que quedaba de ellos, ya que su madre, antes de morir, había vendido el original de El proceso , y otros documentos a varias instituciones.

Carta de Kafka
Proceso de análisis de los documentos

Mientras la heredera sobreviviente habla de apelar el veredicto, el Estado de Israel reclama los documentos, algunos de los cuales están en cinco cajas fuertes que fueron abiertas el año pasado tras otra compleja instancia judicial.

Se trata de decenas de miles de páginas, entre las que se encuentra el diario personal de Kafka y correspondencia con otros escritores, y si todo sale según el deseo de Brod, pronto serán accesibles para el público general, tras permanecer décadas en manos privadas.

Las dos hermanas, que viven en Tel Aviv, insisten en quedarse la amplia colección de documentos, pero las autoridades argumentaban que forman parte de la herencia cultural de Israel y deben entregarse a la Biblioteca Nacional de dicho país.

El Tribunal de Familia de Tel Aviv falló ahora tras hacer una cuidadosa interpretación del testamento de Brod, de 1961, «pieza central en la disputa», que las Hoffe no recibieron la colección como un regalo. Por ello, ordena que los textos sean entregados a la Biblioteca Nacional.

Fuente: El  Clarín

 

 

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Los cuentos populares y su función terapéutica


Los cuentos de hadas, también llamados cuentos populares (“Caperucita roja” – “Cenicienta” – “Blancanieves” – “La bella durmiente” – “Hansel y Gretel” ), estimulan la fantasía  y cumplen una función terapéutica:

1-Porque reflejan sus experiencias, pensamientos y sentimientos

2-Porque ayudan al lector sus superar  ataduras emocionales por medio de un lenguaje simbólico, haciendo hincapié en todas las etapas -periodos o fases- por las que atraviesa a lo largo de su infancia.

Cuando un niño lee o escucha un cuento popular, pone en juego el poder de su fantasía y, en el mejor de los casos, logra reconocerse a sí mismo en el personaje central, en sus peripecias y en la solución de sus dificultades, en virtud del tema que los cuentos le permite trabajar con los conflictos de su fuero interno.

El psicoanalista Bruno Bettelheim, manifiesta que en el campo de la literatura infantil no existe otra cosa más enriquecedora que los viejos cuentos populares, no sólo por su forma literaria y su belleza estética, sino también porque son comprensibles para el niño, cosa que ninguna otra forma de arte es capaz de conseguir.  Bettelheim, en su Psicoanálisis de los cuentos de hadas”, afirma que: “A través de los siglos (si no milenios), al ser repetidos una y otra vez, los cuentos se han ido refinando y han llegado a transmitir, al mismo tiempo, sentidos evidentes y ocultos; han llegado a dirigirse simultáneamente a todos los niveles de la personalidad humana y a expresarse de un modo que alcanza la mente no educada del niño, así como la del adulto sofisticado”.

Los cuentos aportan importantes mensajes al consciente, preconsciente e inconsciente, sea cual sea el nivel de funcionamiento de cada uno en aquel instante. Al hacer referencia a los problemas humanos universales, especialmente aquellos que preocupan a la mente del niño, estas historias hablan a su pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo.

Los cuentos que provienen de la tradición oral abordan el mismo tema: la sublimación de los conflictos emocionales y los problemas existenciales que aquejan a los niños. Si bien existen libros pedagógicos que ayudan a desarrollar las funciones cognoscitivas del niño, existen también libros que ayudan a superar los traumas psicológicos por medio de la ficción y ellenguaje simbólico, que representa cosas que no están al alcance del entendimiento humano.

La tesis de Betellheim parte de la base de que todos los cuentos populares reflejan la evolución física, psíquica, intelectual y social del niño.

En los cuentos populares, como en gran parte de los cuentos de la literatura infantil moderna, existe una dicotomía maniquea entre los personajes, cuyos atributos representan la bondad o la maldad, dependiendo del rol que se les asigna en la trama del cuento. Las fuerzas del bien están simbolizadas por el protagonista central y los personajes secundarios -el príncipe, las hadas, las palomas y los magos-, entretanto las fuerzas tenebrosas del mal están simbolizadas por los personajes -humanos y animales- que representan la insensatez, la astucia y el peligro, como es el caso del lobo feroz, los gnomos, las brujas y los logros.

Este artículo fue escrito por Clotilde Sarrió y publicado orifinalmente en el Blog de Gestalt-Terapia

Observaciones al margen;

Para quienes quieran profundizar en el tema, encontré en google books el libro «Psicoanálisis de los cuentos de hadas»» (no está completo del todo, pero tiene varios capítulos completos)

 

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17 mil libros de los siglos XVI y XIX estarán disponibles desde el 2013

Fotografía original, tomada en la biblioteca
Fotografía original, tomada en la biblioteca

Biblioteca de la Iglesia de San Francisco y sus tesoros reabrirán sus puertas en 2013

Sus gruesas paredes de adobe están tapizadas de estanterías que contienen 17 mil ejemplares, algunos fabricados con papel de algodón hecho a mano y encuadernados con un método ya extinto. Los más antiguos datan del siglo XVI. Después de permanecer cerrada por más de 50 años, la Biblioteca Franciscana abrirá sus puertas en 2013.

El recinto se ubica detrás de la Iglesia de San Francisco, donde también se emplazaba el monasterio y una celda de castigo para los sacerdotes. No sólo de oración y teología vivían los frailes. Entre las colecciones se encuentran libros de botánica, medicina, anatomía, derecho canónico, historia, filosofía y literatura.

En una primera etapa se clasificarán 12 mil valiosos textos. “La idea es que en esta misma fecha de 2013 podamos recibir a especialistas, estudiantes e investigadores que quieran conocer el patrimonio que guarda esta biblioteca”, explica la encargada del Area de Conservación y Restauración del Museo de Arte Colonial de San Francisco, Fanny Canessa.

Un recorrido por la antigua construcción resulta un verdadero viaje al pasado. Su infraestructura de habitaciones y pasillos estrechos se mantiene intacta. El recinto está compuesto por cuatro salones de 24 metros cuadrados cada uno. Entre los libros expuestos destacan “joyas” encuadernadas en delgado y fino cuero de becerro y cordero.

“Son textos que responden a la primera etapa de la historia de la encuadernación, que tenían los hilos en el lomo, y un sistema constructivo que se modificó en el siglo XVIII”, agrega Canessa.

Tesoros franciscanos

La iglesia se ubica en pleno centro de Santiago
La iglesia se ubica en pleno centro de Santiago

La colección siempre estuvo cerrada al público general y sólo ahora los especialistas tendrán acceso a ella. Hasta 1962, los frailes misioneros y evangelizadores se formaban dentro del mismo convento. La biblioteca dejó de usarse tras el Concilio Vaticano II, en el que la Iglesia Católica promovió adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de los nuevos tiempos. Después de esa fecha, los religiosos comenzaron a estudiar en universidades. En ese momento, el recinto se cerró, cuenta el director del museo, Francisco García.

“Creemos que la biblioteca fue construida después de la iglesia, que terminó su proceso en 1618. Habría sido la biblioteca central del convento ubicado en este mismo lugar”, explica García. Su importancia, según Canessa, reside en que es una colección que no ha sido investigada y explorada. “Se sabe que aquí debe haber textos muy importantes para los investigadores en historia colonial, teología, literatura y filosofía”, señala.

En los volúmenes se han encontrado comentarios, correcciones, frases subrayadas y papeles como marcadores de páginas. “Creo que va a ser un trabajo casi arqueológico. Los libros en sí mismos son una huella de lo que pasó”, explica Canessa. El costo del inventario de los libros es de $ 18 millones, cifra que la administración del museo espera financiar mediante la Ley de Donaciones Culturales.

La apertura del recinto será restringida en una primera etapa, para no alterar la conservación de los textos y las condiciones de humedad y temperatura que existen en el lugar.

La persistencia del adobe

La Iglesia de San Francisco es una de las construcciones más antiguas de Santiago y data de la época colonial. En 1541, Pedro de Valdivia mandó a erigir una ermita en el lugar y, en 1544, la Orden Franciscana solicitó la cesión del sitio, con el compromiso de la construcción de un templo.

Treinta años después se dio inicio a la edificación con mano de obra indígena, pero esta primera construcción de adobe fue destruida tras un temblor en 1583. Desde 1951 es Monumento Nacional.

Artículo originalmente escrito por Lorena Leiva y publicado en La Tercera el martes 28 de agosto